Imagen principal
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Antecedentes históricos
La capilla del Rosario es, aparte otras consideraciones y desde luego otros valores, la clásica obra religiosa de barrio en una ciudad pequeña: se trata, en efecto, de un espacio de aliento, de uso y de trascendencia popular ubicado en un barrio del que es un elemento tan importante como entrañable.
La capilla no tiene atrio, de manera que su acceso está directamente conectado con la banqueta de la calle que, además, lleva su nombre. A pesar de encontrarse en una calle estrecha -como las varias en esa región de la localidad-, la iglesia tiene, eso sí, una fachada relativamente alta, condición que habría que aceptar si se considera que el segundo cuerpo de su portada sobrepasa apenas la altura de la planta alta de las casas vecinas, con las que comparte paño y perspectivas.
La fachada de la iglesia también está integrada por el primer cuerpo de la misma portada y, desde luego, por los volúmenes de las dos torres con que se resolvieron sus campanarios y, en menor medida, por la masa de la cúpula que se alza sobre su crucero. La portada, en efecto, es de dos cuerpos verdaderamente singulares pues se trata de piezas a las que sólo vinculan unos cuantos de sus rasgos. El primer cuerpo lleva un nicho -a la altura y al alcance de las personas que caminan por la banqueta de la calle-, la puerta que señala y ofrece su acceso, y una segunda puerta, más pequeña, mediante la cual se establece comunicación directa con la escalera que conduce a los campanarios. Los tres vanos se ubican en sendos lienzos del muro frontal a los que delimitan cuatro pilastras un tanto elementales que ascienden hasta resolverse, capiteles de por medio, en un sencillísimo entablamento que, a su vez, sirve de base a los elementos compositivos del segundo cuerpo.
En ese segundo sector de la portada, y mediante nuevas basas, continúan las pilastras que organizan el muro y se abren, también, dos ventanas de trazo oval que corresponden a la parte alta de las escaleras a los campanarios. En medio de todo, y entre las pilastras que flanquean la calle central de la composición, se encuentran tres vanos prácticamente iguales con alguna diferencia mínima en el central, cuyo dintel se eleva de modo apenas perceptible para formar un tímido arco antes de que aparezca una moldura que, sólo entre las pilastras centrales, corre paralela a la parte inferior del entablamento del segundo cuerpo, elemento que también se utiliza para subrayar la presencia del pretil del muro principal del templo. La portada de la capilla es una obra cuya apreciación oscilaría entre la crítica y la sorpresa pues puede tratarse de una propuesta muy ingenua o de una solución tardía y poco comprometida con el esquema general del templo y con la población.
Las dos torres con que se resolvieron los campanarios del templo son iguales entre sí y ostentan una altura que las hace destacar del medio urbano en su entorno. Cada una consta de un solo cuerpo de sección cuadrada y, como es habitual en la arquitectura de la región, llevan un medallón con motivos vegetales y un vano en cada una de las caras. Los vanos, que son arcos de medio punto estrechos y altos, se forman con superficies continuas en su intradós y en medio de dobles pilastras que lo mismo los flanquean que contribuyen, con sus paños, a señalar los cambios de plano y las esquinas de los campanarios. Sobre los arcos de medio punto, y afectando el entablamento que une a las varias pilastras y que se amplía para formar una especie de frontón curvo roto, se encuentran óculos de trazo circular que con mucho contribuyen también a perfilar los campanarios. Los remates de esas torres son bóvedas piramidales de planta cuadrada que se desplazan hacia arriba para terminar, en su cúspide, en pequeñas esferas que soportan las cruces que el barrio identifica como algunos de los símbolos de la iglesia.
El interior de la pequeña nave del templo es totalmente diferente de lo que podría esperarse después de transitar por su acceso: se trata de un espacio corto y estrecho al que dominan buenas decoraciones, unas de linaje barroco y otras de ascendencia neoclásica, como ha sido frecuente encontrar en esta zona de Jalisco en sitios en los que se vivieron intensamente los cambios que se presentaron entre los siglos XVIII y XIX. Los muros laterales de la capilla van decorados con cuatro murales de dimensiones mayores a las habituales en los que se evocan otras tantas de las advocaciones de María. Las pinturas se extienden entre las pilastras que contribuyen a evidenciar los refuerzos de la estructura y que, en el interior, reciben un entablamento siempre en saliente al tiempo en que apoyan los arcos que determinan las dimensiones de las bóvedas vaídas que integran la cubierta del recinto.
Los capiteles de las pilastras son del orden clásico compuesto, lo que de alguna manera crea un vínculo con las estrías en los fustes de los propios apoyos. Los arcos formeros no parten de esos elementos sino de una basa lograda en la ampliación de los cuerpos de las pilastras, lo que parece ser un efecto que se buscó para compensar el peso y el volumen de los entablamentos que avanzan hacia el interior de la nave. Las pilastras, además, representan un papel algo más valioso en las cercanías del crucero, donde soportan a los arcos torales y donde, sobre todo, colaboran en la definición de las esquinas que se forman entre el crucero y el presbiterio y entre el propio crucero y la nave.
En el crucero, justamente, se encuentra y se alza la cúpula que constituye el objeto con el que se demuestra el apego de sus constructores a las tradiciones locales y a las enseñanzas en materia de espacio que legó el siglo XVII. Se trata de una obra sobre pechinas y con planta circular cuyos gajos, en su intradós, van pintados con ángeles que parecen entonar las letanías de la Virgen entre los gallones que forman la estructura de la cubierta. El tambor de la cúpula lleva ocho pilastras y una ventana circular en cada uno de los espacios intercolumnios. Las pechinas sobre las que descansa la cúpula son de trazo circular y fueron terminadas con pinturas que recrean escenas de la vida de María.
El objeto más importante del interior del templo es, sin duda, el retablo que ocupa el presbiterio y que se apoya en el muro testero. Se trata de una composición muy interesante concebida de acuerdo a los lineamientos no escritos de la escuela barroca y construida con materiales que no producen juntas, por lo menos no tan ostensibles como las más frecuentes en piedra o en madera: se trata de un retablo de un solo cuerpo y de una sola calle formada por un arco de medio punto roto que se recarga en el muro testero y que se aloja flanqueado por dos pares de columnas salomónicas terminadas en capiteles del orden compuesto y que soportan un entablamento cuya parte central se transforma en un frontón curvo y en cuya rotura aparece el anagrama de María coronado y con un ángel, motivos estos últimos dos enmarcados en un último elemento, a manera de remate en el que dominan los roleos y las molduras que siguen un patrón realmente barroco después de las pilastras que lo contienen. En el arco central, y motivo de la composición del retablo, va una imagen de la Virgen del Rosario -es decir, una de las advocaciones de María- como se le interpretó en Jalisco desde las épocas de evangelización que emprendieron los hermanos menores franciscanos. Se trata, desde luego, de una pieza de muy alto valor en el elenco del patrimonio cultural de Jalostotitlán.
El coro de la capilla, al pie de la nave, es un elemento tradicional que lamentablemente no se usa como fue previsto que ocurriera; a pesar de ello, el espacio destinado a la reunión de voces es una parte fundamental del arreglo del espacio interior del templo. No trascendieron, virreinal y ahasta la el cierre de este resumen, datos suficientes y fehacientes sobre el origen y el desarrollo histórico de la capilla. Es evidente, sin embargo, que se trata de una obra desiglo XIX.
Es de que notar, además, que la obra en general ha atravesado por los distintos periodos de sus varias intervenciones. Así, todavía incluye muchos elementos y soluciones de su época barrocaedificio, en ha fin, sido es escenario que se ha de conservado las incorporaciones y modificaciones que han dictado otros tiempos, las necesidades y hasta los gustos de la comunidad a la que sirve. Lo más importante de este como uno de los espacios comunitarios de mayor significación entre la sociedad que forman sus fieles.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Jalostotitlán, Jalostotitlán
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
del Rosario
Número y/o identificador de la vialidad o calle
8
Tipo de asentamiento humano
pueblo
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Jalostotitlan
Código Postal
47120
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Observaciones
El inmueble comprende los siguientes espacios: Templo, Atrio, Anexos Varios y Salón.
El inmueble comprende los siguientes ámbitos: Sacristía, Coro y Bautisterio.
Se observan diversos materiales: Muros de Piedra, Recubrimientos de Mezcla, Techos de Mezcla y Ladrillo, Pisos de Mosaico, Ventanas de Fierro y Puertas de Madera y Fierro.
Se observa la siguiente categoría eclesiástica del templo: Parroquia.
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009












