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Antecedentes históricos
Este antiguo señorío existía antes de la fundación de lo que luego sería el corazón de la Meseta Tarasca, Paracho. Jesús Castillo Janácua nos dice que los tékechas tarascos, provenientes del lago de Chapala, en su peregrinaje por mejores tierras “…llegaron un día a comprensiones del señorío de Pomacuarán, solicitando permiso para hacer un altar en son de paz, sólo para descansar y rehacer sus fuerzas, ofreciendo respeto y acatamiento al cacique del lugar…”.
Pasado el tiempo, los franciscanos que fincaban en Charapan “…buscaron un sitio… en comprensiones de Quinceo, Pomacuarán y Ahuiran…”, por lo que les solicitaron ceder a los tékechas para fundar su pueblo. Accedieron a la propuesta y ahí se asentó Paracho.
Esta información nos dice que el señorío de Pomacuarán ya existía desde antes de las congregaciones realizadas por los franciscanos y era de tales dimensiones que pudo ceder tierras a Paracho y después a Nurio para sus futuros asentamientos cristianos. Es nombrado con frecuencia por Juan Infante, su encomendero, en las cartas que mandaba a su encargado exigiéndole el cobro de las ventas de sus sementeras.
En el “Obispado de Michoacán en el siglo XVII”, p. 99, se hace la descripción del beneficio de Aranza en el ramo correspondiente a Doctrinas y Beneficios de Clérigos. El texto dice: “…Este beneficio es partido de indios y su administración pertenece a los clérigos; tiene el cura que los administra doscientos y cincuenta pesos de salario que paga su Majestad en su Real Caja… en distancia de tres leguas tiene nueve pueblos…”. El primero que nombra es San Miguel Pomacuarán y agrega: “…tiene de cuenta noventa y un vecinos. Son cuarenta y siete…”. Al margen dice: “…Son estos indios tarascos y adminístranse en su lengua…”. En el agregado al hospital informa: “…En estos nueve Este antiguo señorío existía antes de la fundación de lo que luego sería el corazón de la Meseta Tarasca, Paracho. Jesús Castillo Janácua nos dice que los tékechas tarascos, provenientes del lago de Chapala, en su peregrinaje por mejores tierras “…llegaron un día a comprensiones del señorío de Pomacuarán, solicitando permiso para hacer un altar en son de paz, sólo para descansar y rehacer sus fuerzas, ofreciendo respeto y acatamiento al cacique del lugar…”.
Pasado el tiempo, los franciscanos que fincaban en Charapan “…buscaron un sitio… en comprensiones de Quinceo, Pomacuarán y Ahuiran…”, por lo que les solicitaron ceder a los tékechas para fundar su pueblo. Accedieron a la propuesta y ahí se asentó Paracho.
Esta información nos dice que el señorío de Pomacuarán ya existía desde antes de las congregaciones realizadas por los franciscanos y era de tales dimensiones que pudo ceder tierras a Paracho y después a Nurio para sus futuros asentamientos cristianos.
Es nombrado con frecuencia por Juan Infante, su encomendero, en las cartas que mandaba a su encargado exigiéndole el cobro de las ventas de sus sementeras.
En el “Obispado de Michoacán en el siglo XVII”, p. 99, se hace la descripción del beneficio de Aranza en el ramo correspondiente a Doctrinas y Beneficios de Clérigos. El texto dice: “…Este beneficio es partido de indios y su administración pertenece a los clérigos; tiene el cura que los administra doscientos y cincuenta pesos de salario que paga su Majestad en su Real Caja… en distancia de tres leguas tiene nueve pueblos…”. El primero que nombra es San Miguel Pomacuarán y agrega: “…tiene de cuenta noventa y un vecinos. Son cuarenta y siete…”. Al margen dice: “…Son estos indios tarascos y adminístranse en su lengua…”. En el agregado al hospital informa: “…En estos nueve…Este antiguo señorío existía antes de la fundación de lo que luego sería el corazón de la Meseta Tarasca, Paracho. Jesús Castillo Janácua nos dice que los tékechas tarascos, provenientes del lago de Chapala, en su peregrinaje por mejores tierras “…llegaron un día a comprensiones del señorío de Pomacuarán, solicitando permiso para hacer un altar en son de paz, sólo para descansar y rehacer sus fuerzas, ofreciendo respeto y acatamiento al cacique del lugar…”.
Pasado el tiempo, los franciscanos que fincaban en Charapan “…buscaron un sitio… en comprensiones de Quinceo, Pomacuarán y Ahuiran…”, por lo que les solicitaron ceder a los tékechas para fundar su pueblo. Accedieron a la propuesta y ahí se asentó Paracho.
Esta información nos dice que el señorío de Pomacuarán ya existía desde antes de las congregaciones realizadas por los franciscanos y era de tales dimensiones que pudo ceder tierras a Paracho y después a Nurio para sus futuros asentamientos cristianos.
Es nombrado con frecuencia por Juan Infante, su encomendero, en las cartas que mandaba a su encargado exigiéndole el cobro de las ventas de sus sementeras.
En el “Obispado de Michoacán en el siglo XVII”, p. 99, se hace la descripción del beneficio de Aranza en el ramo correspondiente a Doctrinas y Beneficios de Clérigos. El texto dice: “…Este beneficio es partido de indios y su administración pertenece a los clérigos; tiene el cura que los administra doscientos y cincuenta pesos de salario que paga su Majestad en su Real Caja… en distancia de tres leguas tiene nueve pueblos…”. El primero que nombra es San Miguel Pomacuarán y agrega: “…tiene de cuenta noventa y un vecinos. Son cuarenta y siete…”. Al margen dice: “…Son estos indios tarascos y adminístranse en su lengua…”. En el agregado al hospital informa: “…En estos nueve hospitales cada uno el suyo sin más rentas ni propios que los naturales dan y obran con sus manos en jarcia, en corambre, y de lo procedido curan sus enfermos y adornan sus iglesias..." al margen se anotó: "...Estos hospitales tienen la misma disposición que los de Naguatzin; mirados con cuidado son de consideración, como se ve en el buen estado de susiglesias... Asiste el beneficiado en todos los pueblos, en cada uno seis u ocho días, con que en dos meses da la vuelta a todo un beneficio...".
En el "Obispado de Michoacán" nos informa desde el pueblo de San Pedro Paracho, el 2 de septiembre de 1754 en la respuesta” ...a la Carta Cordillera... que este curato [de San Pedro Paracho] se compone de nueve pueblos..." entre ellos nombra a San Miguel Pomaquarán y dice que "... éste dista de Pásquar o doce [leguas]y de México sesenta y cuatro...." referente al número de vecinos, de los367 que conformaban la doctrina de Paracho, 111 pertenecían a Pomacuarán: "... Se halla con 111 indios, hombres y mujeres, de confesión y comunión..."
Aún hoy los vecinos nos muestran, al otro lado de la barranca, a un costado de la capilla, el sitio donde se encontraba la primitiva fundación.
Del inicial conjunto religioso conformado por el templo y el hospital con su capilla, este último es lo único que se conserva, ya que la parroquia principal fue arrastrada por las huestes del bandido Inés Chávez, quien también incendió el de Paracho por el simple hecho de haber resistido a sus constantes saqueos y abusos.
El área donde se ubica el templo principal se encuentra al otro lado de la calle donde se ubica la plaza principal.
La pequeña capilla del Iuritzio se encuentra colocada paralela a la calle que pasa a un costado y, a distinto nivel, varios escalones más abajo. Fue reconstruida, según consta en las jambas de la portada, en 1860, reutilizándose en gran parte las piedras originales que conformaban la primitiva fachada. Se rodea de un terreno libre de baja vegetación, en el que vemos vestigios de tumbas de considerable antigüedad.
El atrio, que propiamente fue el camposanto, separa la nave de la Huatápera, dividida al centro por una base que soporta la cruz atrial desplantada sobre una peana esférica. Cuando conocimos el sitio, se trataba de un terreno casi plano, cubierto de tierra ceniza con algún pasto; actualmente cuenta con un andador de piedra volcánica que comunica desde el acceso a una plazuela que rodea la cruz y se quiebra a escuadra hacia la nave, en donde se extiende a lo largo de la fachada, formándose un vestíbulo empedrado. La portada atrial está compuesta por dos muretes aplanados con cemento y cubiertos por una techumbre a dos aguas formada por láminas acanaladas que protegen las campanas. Según los vecinos, el piso de cemento tapa una piedra redonda de origen prehispánico que se encontraba en el sitio (sin que se confirmara más su existencia); no obstante, en uno de los muretes vemos algunas tallas de origen plateresco que provienen de la portada original.
La torre no existe y ha sido suplida por el pórtico de acceso al atrio, que cumple con esa función, conocida por los purépechas como Kamban-hatacua.
La fachada es lisa; recientemente fue pintada de amarillo y rojo almagre, cubriendo el color rojizo de la tierra charandosa que dejamos aparente cuando se restauró después de los sismos de 1985. La portada está hecha con cantera gris, con claras evidencias de haber sido recolocada nuevamente y flanqueada por la fecha en que se remodeló durante el siglo XIX, esto es, en 1860. No obstante, cuando consolidamos los muros, encontramos en el testero del ábside la fecha 1672; asimismo, otra piedra esgrafiada dice “ENERO 13 de 1890”.
En la fachada vemos el arco de acceso de medio punto, formado por grandes dovelas en forma de tableros o casetones con tallas de angelitos en la parte central; la clave fue recortada, angustiando al ángel, al que tuvieron que cortarle las alas para ajustar la dovela. Sobre ella se colocó una flor de venera en medio de un falso alfiz formado por pedacería que, sin embargo, conserva los arranques platerescos del alfiz original; las jambas monolíticas fueron despojadas de la capa de enlucido que las protegía, a base de un raspado a cincel. Aún vemos vestigios del estuco con que se recubrían; se enmarcaron por molduras formando un tablero y, en la parte central, un angelito remata orlas floridas de raro diseño y sujetan un elemento vegetal; porta un curioso casco que parece el cáliz de una flor. El capitel es de corte toscano y se ornamenta con flores aisladas. Sobre los riñones del arco […] vemos almenas sobre piedras recolocadas y recortadas que conservan aún tallas de angelitos.
El vano del coro es rectangular y, al igual que el alfiz, se forma de canteras de reutilización; en el inmafronte se colocó una flor y, sobre ella, una cruz de piedra; el muro remata en un frontón triangular que sigue la pendiente a dos aguas de la cubierta. La puerta es de madera entablerada, con algunas tallas ya borradas por el tiempo.
La nave, de pequeñas dimensiones, como corresponde a una capilla de hospital conocida como Iuritzio, es de planta rectangular y ábside plano. Los muros están construidos de piedra y lodo, forrándose por el interior con un chapeo de pequeñas piedras de río que colapsaron durante el sismo de 1985, permitiendo ver el alma de los muros hecha a base de lodo; por ambas caras están recubiertos de enjarre de tierra y cal, aparentes por el exterior y pintados de blanco con almagre por el interior. El piso es de tablones de madera al centro, bordeados por losas de piedra y cemento a lo largo del perímetro de los muros. Sobre estos elementos desplantan postes que soportan las soleras que cargan el artesón de media batea que cubre la nave; tirantes que pasan bajo la solera amarran los muros largueros, evitando así su colapso.
La nave se divide en tres partes: el área de los fieles, a la que recientemente se le colocó mobiliario (cuando nosotros la conocimos en 1982 no tenía bancas); el área del presbiterio, donde un altar neoclásico alberga la imagen de San Miguel luchando con el dragón, mientras Nuestra Señora de los Dolores, San José y la Inmaculada Concepción están colocadas en andas o en simples mesas de madera. El altar se recarga en un biombo de madera de corte mixtilíneo que separa el presbiterio de la cerería, comunicándose mediante dos portezuelas similares a las de la capilla del cercano pueblo de Nurio. La cubierta interior, que se protege por vigas de madera formando pares de tijera recubiertos de fajillas y lámina de asbesto, consiste en lo que se conoce como artesón. Está compuesto de tablas apoyadas sobre cerchas, recubriendo el cuerpo de la nave con un medio cañón que se cierra con una media batea que cubre el presbiterio y se soporta por una solera perimetral que absorbe las esquinas con cuadrales, a la manera de trompas o pechinas planas. La imaginería representa las bienaventuranzas y escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, así como una secuencia de escenas marianas y referencias litúrgicas; en la base de las cerchas vemos ánforas que nos recuerdan la decoración de Aranza y la de Cheranástico.
Los anexos son sólo una habitación de piedra y lodo, con una puerta al frente y una peraltada, cubierta de láminas de asbesto sobre madera con viguería a dos aguas. Frente a la capilla se encuentra una larga habitación que correspondía a la Huatápera, que hoy vemos complementada con dos crujías adicionales.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Paracho > Pomacuarán (Pomocuarán) (160650007)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Paracho, Pomacuaran
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Centro del Poblado
Código Postal
60250
Otra localización
San Miguel Pomacuaran
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 noviembre, 1997





































