Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-16-000527
Nombre del Inmueble
San Pedro y San Pablo
Nombre del Inmueble (en cédula)
San Pedro y San Pablo
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVI
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Zinapécuaro de Figueroa está ubicado a 48 km al noroeste de la ciudad de Morelia, por la carretera pavimentada que comunica a esta con la población de Acámbaro, Gto.
Este inmueble fue declarado monumento histórico el 1.º de agosto de 1935 (fecha de los expedientes de los inmuebles del Archivo de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia); 24 de agosto de 1935 (fecha obtenida del libro Monumentos Coloniales de México, editado por el INAH en 1939). Oficio (24.VIII.35) a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, comunicando al Departamento de Monumentos del INAH.
Sobre la sujeción de Zinapécuaro en tiempos de la Colonia, en particular cabe destacar el dato de que la logró un indígena ya catequizado y bautizado por los misioneros franciscanos. El cacique de Jilotepec, don Nicolás de San Luis Montañéz, después de tomar otros lugares, se acercó a Zinapécuaro para lograr su rendición en favor de la Corona Española, dejando aquí a unos hispanos y unos indios para comenzar la colonización; para todo ello llevaba licencia del emperador de España, Carlos V.
Pero realmente Zinapécuaro no se considera español sino hasta que pasa por aquí el virrey don Antonio de Mendoza, en una ocasión en que iba a sujetar, encabezando su ejército, a los que se habían levantado ante el gobierno peninsular en la Nueva Galicia. Al pasar Mendoza por esta población, significó para ella su fundación legal, máxime que, a la sazón, acontecía que unas hordas chichimecas se encarnizaba en los de Zinapécuaro y, por lo tanto, el monarca ordenó establecer unos presidios ahí para defenderlo; a cambio, algunos indígenas del lugar se adhirieron a las huestes de Mendoza, acompañándolo en su misión.
Si bien entonces se considera fundado en 1541, el sitio que nos ocupa ya desde 1526 aproximadamente se había iniciado su cristianización, obra llevada a cabo por un fraile franciscano italiano llamado Francisco de Favencia. Él es seguramente quien inicia las obras del convento hacia 1530.
Parece ser que, con toda seguridad, el convento ya estaba acabado y completo en 1570. Sin embargo, el hecho de que lo hubiera apenas en cierne fue beneficio para Zinapécuaro, pues, debido a la presencia de los frailes menores, pasó a ser su cabecera y más importante que Araró. En 1586, el fraile franciscano Alonso Ponce habla de un convento y una iglesia sólida y bien construidas, aunque pequeñas, de mampostería. La iglesia y convento fueron construidos sobre un montículo al que se llega por una amplia escalinata.
Muy poco hay que decir de la situación de este lugar durante la guerra de Independencia, como no sea que aquí durmió una noche don Miguel Hidalgo y Costilla, aunque naturalmente se considera como casi propia la entrevista entre Hidalgo y Morelos en Indaparapeo.
En cambio, de la era del Segundo Imperio hay que destacar los nombres de Nicolás Romero, de Vicente Rivapalacio y, especialmente, el general Régules, que en Zinapécuaro derrotó varias veces a los imperialistas.
En el año de 1801, emprendió el padre Figueroa la construcción de la torre de la parroquia; un simple cuarto con su tejabán para guardar las campanas era todo lo que había y, con el mismo impulso tesonero, empezó a trabajar el incansable párroco. Un albañil de Querétaro vino a dirigir la construcción. Se trabajó con rapidez y eficacia, y ya para mediados del año de 1803 estaba terminada.
Es muy interesante la nota que en el libro respectivo dejó escrita el Sr. Figueroa, que dice así:
“...Las torres que existen en la catedral de Guadalajara y que sirvieron de modelo al Sr. Figueroa para hacer la de Zinapécuaro se derrumbaron desde el segundo cuerpo hacia arriba en un temblor que conmovió terriblemente a la ciudad en 1818. Las que actualmente tiene el Templo Máximo Tapatío fueron construidas en los años de 1851 y 1854. El templo parroquial de Zinapécuaro está edificado en la cima de una colina.
Era muy pronunciado el declive que había de la puerta del mismo hacia el lado poniente del atrio. Este brusco declive quiso el Sr. Figueroa suprimirlo y lo hizo terraplenando una buena parte del cementerio, y para hacer ese relleno se necesitaron ochenta carretadas de piedra. El trabajo lo hizo en un año. El párroco pasó de lo suyo el salario de los trabajadores por el tiempo de seis meses. Hizo también las pilastras de las tres puertas del atrio y colocó en ellas las puertas.
Hacia fines del siglo XVIII y principios del XIX se despertó en la Nueva España una fiebre para adoptar en arquitectura las reglas de estilo neoclásico. En arquitectura, este estilo, pese al ingenio de Tolsá o Tresguerras, tachó a todas las obras de extravagantes y anti artísticas, sustituyendolas a menudo, tras vandálica destrucción de retablos maravillosos, por altares absolutamente insignificantes y de un academismo pobre y frío... Ante el empuje de esta innovación, desaparecieron de nuestros templos muchos altares y motivos de ornamentación barroco y churrigueresco... No escapó a la fuerza de esta corriente el Sr. Figueroa.
A eso se debió que los retablos que había en el templo parroquial fueran sustituidos por los altares neoclásicos que aún se conservan, y en honor de la verdad hay que decir que, dentro de este estilo, el altar mayor es arquitectónicamente hermoso...”
Se comenzó la construcción de los nuevos altares en el año de 1820 y en el Libro de Fábrica las anotaciones correspondientes al altar mayor:
“...Tengo dados a los canteros que están haciendo el panteón (ciprés) 21 pesos y 3 reales. A los carreteros que han traído la cantera, peones que la han cortado, cal ordinaria blanca... 40 pesos y 5 reales...” La construcción del altar se prolongó algunos años y así fue como hasta el año de 1825 se encuentra la anotación siguiente en el Libro de Cuentas de Cofradías: “...Ítem por 100 libras de oro subido para dorar el panteón del Santísimo... 100 pesos...”
¿Qué arquitecto dirigió la construcción de los altares? Hay en la anotación de los gastos del altar de San Antonio las palabras siguientes:
“...Para el altar de San Antonio de cantera según el mapa de Tresguerras... 100 pesos...”
¿Con las palabras “según el mapa de Tresguerras” quiere decirse que el que hizo el proyecto del altar fue él? ¿Y que lo hizo expresamente para el altar de Zinapécuaro? Si es así, entonces tenemos que decir que fue el insigne arquitecto celayense quien hizo el proyecto de nuestros altares laterales, ya que, con excepción de los remates superiores, que varían poco unos de otros, en todo lo demás son iguales.
¿El altar mayor también fue idea de Tresguerras? No cabe duda de que es hermoso y de que también tiene los lineamientos generales de otros que ciertamente son de él.
No se limitó la obra de transformación arquitectónica a solo los altares; también alcanzó a la puerta principal. Esta era muy distinta de como es actualmente: de piedra labrada, cerrada por un arco. Este subsiste aún; a los lados había esculpidos en alto relieve columnas, repisas y, a un lado, la imagen de San Pedro y, al otro, la de San Pablo, y sobre la piedra del arco, varios querubines.
Todo esto desapareció. Aún se pueden ver las huellas del cincel con que se destruyeron los bellos dibujos que nos habían dejado los arquitectos de la Colonia. Se acabaron y, en su lugar, se construyó la que en el Libro de Fábrica núm. 2 se asienta con estas palabras:
“...Por 13 pesos que costó la lonja hecha de la parroquia... Esta lonja es la construcción de la bóveda y con tres arcos a donde desemboca la puerta de nuestro templo.”
¡Cuánto mejor hubiera sido que nuestro Sr. Cura nos hubiera dejado el frente del templo tal y como se encontraba, con su estilo franciscano sobrio de la primera época de la Colonia! El postigo de la puerta de la iglesia es una obra de talla barroca que data del último tercio del siglo XVIII. Los herrajes de la misma, especialmente la aldaba interna, son de las mejores en el arte colonial...”
En el año en que se realizó la Independencia se estrenó la campana mayor. Dice así la anotación correspondiente:
“...Para la campana mayor, para la que hace cinco años estoy comprando metal y que se estrenó hoy 14 de diciembre. Pesa 204 arrobas y la lengua una arroba, y la lengua de la segunda campana 4 arrobas. Di al maestro 225 pesos y un escudito...”
El pueblo es importante por muchos aspectos, pues, además del histórico, está el atractivo de sus varios templos coloniales, su hospital, la traza del poblado, etc., así como el encanto de su paisaje y su dotación natural de aguas termales y saludables.
El inmueble consta de atrio, templo, sacristía, exconvento, huerta y anexos.
El conjunto se localiza en una zona alta respecto a la población; la entrada al atrio se realiza por medio de una escalinata que remata en un acceso con pilastras y arco de medio punto, coronado con tres pináculos en forma escalonada.
El atrio, de grandes dimensiones, se limita por una barda de piedra y cal formada por pequeños arcos invertidos y rematada con pináculos. Una cruz atrial emerge en la parte central, como originalmente se concebían en estos lugares.
La fachada del templo posee en el lado norte una torre campanario de planta cuadrada; y se compone de tres cuerpos. El primero es la base, que tienen una pequeña ventana de forma rectangular; en el segundo cuerpo, en la parte central, se parecía un vano con arco de medio punto. A los costados, divididos por pilastras rectas, cuatro vanos de menor tamaño: los inferiores, a manera de nichos, y los superiores, conteniendo una campana cada uno de ellos; esto se repite por cada uno de los lados de la torre. Como remate, cuatro pináculos en cada esquina, en donde se desprende el último cuerpo, de planta octagonal, de pequeñas dimensiones, con cuatro óculos en cada punto cardinal. Como remate de la torre, lleva un cupulín en forma de campana.
El acceso lo forma un pórtico que sobresale del paño de la fachada; está compuesto por dos grandes contrafuertes en los extremos, enmarcando un arco de medio punto. En el interior del pórtico, se ven pequeñas columnas a lo largo del acceso.
Como culminación del ingreso, en la parte central, tiene un pedestal con una escultura dedicada al santo patrono del lugar. En la parte central de la fachada, se observa una ventana de forma rectangular, rodeada en cantera, concluye en forma triangular, llevando en el centro una pequeña, también de cantera, dedicada a San Pablo y, como remate, un óculo circular.
La fachada termina en forma de pirámide truncada; en cuyo centro, se ve un reloj de reciente hechura, con una campana en la parte superior, encierra un arco de medio punto.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Zinapécuaro > Zinapécuaro de Figueroa (161100001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Zinapécuaro, Zinapécuaro
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Domicilio conocido
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Zinapécuaro
Código Postal
58930
Otra localización
Zinapécuaro
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 1995






















