El culto a San José fue tan importante en la Nueva España como protector del Virreinato que es muy difícil hallar una iglesia donde no se encuentre su imagen. Lleva al Niño en el brazo derecho y la vara florida, símbolo de su elección como esposo de la Virgen María en el derecho. Está coronado con una gran corona de metal. La cabeza inclinada no impide ver rasgos finos y delicados. El Niño posiblemente esté agregado y sea posterior. Además del ademán de tocar la barba de su padre, un signo de familiaridad difícil de encontrar en el arte colonial y posible en el siglo XIX.
Observaciones del bien mueble
Imagen de vestir. Ocupa la calle central del retablo de su advocación.
Materiales constitutivos
madera, policromía
Técnica de manufactura
Tallado y pintado
Alto
1.75
Ancho
0.5
Profundidad
0.48
Responsable del levantamiento de información del bien mueble