Antecedentes históricos
La capilla de la Purísima Concepción es heredera de los sustentos conceptuales que dieron origen y lugar a las capillas "de hospital" que formaron parte del elenco de soluciones arquitectónicas que acompañaron las actividades evangelizadoras de los hermanos menores en Jalisco desde un momento relativamente temprano del siglo XVI.
La herencia que se hace ostensible en la capilla no es la que está relacionada con la etapa de construcción del templo ni con ninguno de sus rasgos y parece válida sólo si se observa desde el ángulo de su ubicación y su eventual relación con la parroquia de San Miguel Arcángel, localizada en el otro extremo del predio, y del atrio que parece acercarlas por lo menos en el sentido histórico y conceptual.
La capilla, que como se anota se encuentra en un espacio atrial de dimensiones muy generosas, se encuentra junto a una de las entradas del vestíbulo religioso abierto. Como se trata de un edificio de relativamente pequeñas dimensiones, es fácilmente observable desde cualquiera de los ámbitos del espacio abierto. Su volumen es, en suma, un paralelepípedo rectangular y regular que se muestra muy compacto en la medida en que sus muros forman esquinas a 90 grados y sus paramentos no presentan sino paños continuos. La obra sólo lleva una portada y la puerta que se encuentra en el presbiterio, y que tendría que comunicar a la sacristía, funciona sólo ocasionalmente.
La fachada del templo es un elemento tan sencillo como todos sus otros componentes; de hecho, se trata de un concepto que hace alguna diferencia entre la portada propiamente dicha y el volumen del campanario, que ocupa el mismo espacio y se forma sobre el mismo paramento. La portada del templo es una sencilla composición en un eje vertical que incluye el arco de acceso, abajo, la ventana de coro, hacia la mitad de la altura, y un nicho con la representación de la Purísima Concepción, arriba, justo debajo de la moldura que remata el paño vertical del muro antes de que inicie el campanario, elemento este último que adoptó las formas y las funciones de una espadaña: lleva tres vanos y otras tantas campanas. Los vanos para esos instrumentos, como la puerta de acceso, son arcos de medio punto a los que flanquean pilastras adosadas que, además, dan lugar a las impostas desde las que arrancan los intradoses de los arcos y sobre las cuales se hallan entablamentos también muy sencillos que no cumplen sino la función de completar las composiciones específicas que les fueron asignadas desde la época clásica.
El remate sobre la espadaña es el único elemento curvo que dialoga con los trazos de medio punto del acceso y de los vanos de las campanas en la espadaña; otro de los rasgos comunes a los elementos de la portada de la capilla es el uso del mismo material, que es la cantera de tono ocre suave que también fue utilizada en algunas zonas del pavimento y en varios sectores de la vecina parroquia de San Miguel Arcángel. La capilla, por otra parte, da soporte al inicio de la barda del atrio que justamente comienza en el paramento oriente del tempo con un muro de pequeña altura y luego con una reja a la que sólo se interrumpe para dar lugar a las columnas que confinan los accesos o reciben tramos de aproximadamente 6 m.
En el lado poniente de la capilla, también frente a su muro de ese lado, se encuentra otro edificio de interés que ha sido modificado en numerosas ocasiones y en el que se encuentran algunas de las dependencias de la parroquia y que desde luego comparte con la administración de la capilla, a la que tendría acceso directo, sin necesidad de hacer circular a los oficiantes por la plaza o por otros sitios.
El interior del recinto es el de una planta rectangular del tipo más sencillo; se trata de un volumen dividido en tres tramos estructurales a los que definen pilastras adosadas y arcos formeros que se limitan a satisfacer las exigencias de su diseño y sobre los cuales fueron dispuestos y realizados algunos temas decorativos de aliento neoclásico en colores pastel y dorados. Los tres tramos corresponden, desde luego, a sendas bóvedas de arista que repiten las mismas intenciones ornamentales.
El objeto principal del interior del templo es el presbiterio y, en él, el arreglo a manera de retablo que preside el muro testero del edificio. El área completa está en proceso de restauración, o de redecoración, de manera que, de momento, la iglesia ha suspendido sus funciones litúrgicas tradicionales. En el presbiterio, sin embargo, se encuentra un altar de madera y, detrás, un retablo cuyo elemento central describe una línea ascensional que conduce a una caja ahora vacía y arriba de la cual, y en un nicho, se conserva la figura escultórica que representa a la Purísima Concepción.
Al pie de la nave fue dispuesto el coro, elemento espacial que prácticamente ya no se usa pero que sigue prestando un servicio de importancia a la integridad y al concepto de cohesión de la iglesia toda vez que crea un vestíbulo en el sotocoro y cierra la composición con un arco ligeramente rebajado y casi en la forma de uno de medio punto sobre el que corre un barandal metálico que permitió dar continuidad a la decoración interior de los muros.
En la medida en que la capilla se encuentra atravesando un periodo de intervención menor los objetos relacionados con su equipamiento y su decoración han sido resguardados. A pesar de esa circunstancia pasajera, es evidente que se trata de un edificio relacionado en más de una forma con la historia, las tradiciones y el servicio a la comunidad.
La capilla, que de seguro es una reminiscencia de la época de la evangelización en Jalisco desde el siglo XVI, se encuentra formando parte de un conjunto al que da sentido un gran atrio, espacio que comparte de alguna manera con la parroquia de San Miguel Arcángel. Esa ubicación no deja dudas acerca de los remotos de la obra, pero desde luego aclara bastante
poco de las preexistencias inmediatas y de la actualidad de la capilla en la era moderna.
Por esa ubicación, por sus circunstancias y por la mayor parte de sus elementos básicos, la obra podría ser una creación de la segunda mitad del siglo XIX, particularmente del periodo en que muchas comunidades en las cercanías de San Miguel el Alto arribaron a un estado de madurez y, en varios casos, de prosperidad. Es un hecho que los éxitos en materia económica han sido los motores principales de las actividades de construcción. Sea que la capilla original fuera transformada, o haya sido que esta obra es del todo una aportación de entonces, es un hecho que el monumento es un producto algo más que centenario.
El monumento conmemorativo de la decisión de ubicar al pueblo de San Miguel el Alto en ese sitio, lo mismo que la escultura que recuerda a Fray Miguel de Bolonia simplemente ofrecen información sobre uno de los orígenes del conjunto, pero la omiten respecto de la edad y el desarrollo de los edificios a los que virtualmente separa. La capilla, así, será entendida como una propuesta culta de constructores que pudieron analizar su pasado en una de las décadas finales del siglo XIX aunque algunos otros los hayan seguido en el curso de la primera mitad del XX.
Orden religiosa (original)
Orden de los Frailes Menores
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Jalisco > San Miguel el Alto > San Miguel el Alto (140780001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, San Miguel el Alto, San Miguel el Alto
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
General Ramírez
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (clero secular)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008