Antecedentes históricos
La obra, que desde luego es la principal de la localidad, es una fina pieza de interpretación regional de los lineamientos que guían a los constructores vernáculos cuando se trata de proponer y resolver edificios destinados al culto católico. La parroquia, que aloja una importante imagen escultórica -su titular-, es una obra realizada enteramente en piedra cantera de la zona a la que probablemente se aplanó en algún momento de su historia y a la que se reintegró su apariencia en epoca reciente a pesar de las numerosas certezas en el sentido de que la mayor parte de las piezas pétreas utilizadas en los aparejos de los muros no están suficientemente preparadas para mantenerse a la vista.
Las calidades de piedra, empero, así como sus tonalidades generales desempeñan un importante papel en la integración del volumen pues so sólo se integran a los perfiles urbanos de la localidad sino que crean un suave contraste -si es posible afirmar eso- con las frondas de los numerosos árboles que crecen en sus cercanías. El atrio del templo, por citar el primer espacio del conjunto, está resuelto en más de la mitad de su superficie con varias agrupaciones vegetales que terminan por formar -y ofrecer- un jardín que continúa los ambientes que se han creado en los varios sectores de la plaza.
Las fachadas del complejo, como se anota, muestran ser de piedra y hacen destacar, desde luego, las zonas en que la cantera fue tratada casi como si fuera madera, condición que se aprecia al observar las portadas y otros de los elementos simbólicos del edificio. La fachada lateral sur, por citar un caso destacado, es un vasto paramento del que sobresale la cierta finura de la portada, que es francamente de extrema sencillez y en la que se cuidaron, sobre todo, las relaciones entre los exteriores y los interiores dadas las necesidades de pavimentar parte del atrio -y de sus circulaciones- con el mismo material que se utilizó en los elementos verticales.
La fachada principal está resuelta en un formidable muro particularmente ancho pues incluye los cubos de las dos torres que alojan los campanarios de la iglesia. Su motivo principal, como es habitual en este tipo de componentes, es la portada, obra que se inicia a nivel del pavimento y continúa hasta rebasar los niveles de los basamentos de las torres. La portada, en efecto, consta de dos cuerpos y un remate: en el primero de esos sectores se encuentra el acceso al templo, vano que fue trazado con base en un arco de medio punto a cuyas dobles dovelas -en su intradós - se sumaron delicados trabajos que las muestran ornamentadas al exterior y sencillas al interior. Los elementos decorativos de las dovelas hacia fuera asumen las formas de flores estilizadas, de seguro una evidencia de la influencia que ejerció la corriente del barroco en la zona. El arco lleva jambas con un paño que se orienta hacia el interior del vano, capiteles resumidos a un juego de molduras, impostas de cierto volumen y luego una clave que también representa un motivo vegetal con un ángel en su parte superior. La composición va flanqueada por dos vigorosas pilastras resueltas en varios paños y por otras delgadísimas pilastras en los extremos.
Arriba del entablamento del primer cuerpo, y sobre el que continúan las pilastras del primer sector, se encuentra la ventana de coro, de forma elíptica y protegida por derrames en todo su perímetro. El entablamento del segundo cuerpo es mucho más interesante -por elaborado- que el del primero y también recibe, por arriba de su cornisa, un siguiente elemento: en este caso se trata del remate de la portada, una propuesta plástica francamente barroca compuesta por el roleo que define su pretil y, desde luego, por el complejo, pero muy importante nicho que corona el edificio. Es un mínimo elemento compuesto como pórtico formado por cuatro columnillas de linaje clásico, por cuatro arcos que en realidad forman un también pequeñísimo entablamento y, sobre todo, por la imagen en piedra de la Virgen de la Encarnación, que ocupa el espacio central, un nicho como arco de medio punto terminado por una concha y apoyado -como la escultura- por una peana también de ascendencia barroca. La portada, como se indicó, destaca del fondo del muro frontal de la iglesia, pero lo hace de una manera muy discreta pues está hecha con la misma piedra que fue utilizada para conseguir los grandes lienzos de muro.
Las torres de los campanarios son iguales entre sí y son, además, obras de un cierto interés por la calidad de su factura. Cada una de ellas lleva tres cuerpos y un remate. Cada uno de los cuerpos se alza sobre una planta cuadrada y cada cara lleva un vano en forma de arco de medio punto capaz de alojar y hacer funcionar a la campana que corresponde. Las caras de cada uno de los cuerpos llevan columnas medias muestras flanqueando los vanos y luego pilastras estriadas que, escalonándose, contribuyen a formar y a delimitar las esquinas, de hecho, suavizándolas al grado de que una parece suceder a la siguiente independientemente de que los varios de esos elementos se encuentran en paños diferentes. Columnas y pilastras cargan entablamentos muy elaborados, evidencia sin duda del interés de los constructores por el apoyo que el claroscuro puede prestar a la composición de los elementos verticales.
Cada torre termina en un remate que incluye un cupulín y luego una pequeña linternilla; en ambos son importantes los azulejos de color amarillo que los recubren. Esos elementos, lo mismo que los dos relojes que se encuentran en cada una de las bases de las propias torres son los únicos componentes de materiales distintos a los que se usaron en la obra.
El interior de la nave principal de la iglesia es, en resumen, el de un recinto cuidadosamente planeado y dotado a pesar de que el conjunto, como ha ocurrido en otros muchos sitios del Estado de Jalisco, también procede de una serie muy importante de intervenciones de distintas montas. Como se trata de un edificio de planta en forma de cruz, el primer sector del salón es la nave para la asamblea, espacio que parece ampliarse en la zona del crucero tanto por la cantidad que luz que ingresa por las ventanas de la cúpula como por la aparición, en las perspectivas, de los paramentos transversales de los murtos que forman el transepto.
La nave va cubierta con bóvedas de arista a las que se sumaron algunas nervaduras decorativas y de ninguna manera funcionales: con ello los constructores quisieron no sólo ornamentar sino complementar los elementos de la techumbre con las reminiscencias de un gótico que francamente poco fue un recurso importante en México más allá de las cubiertas de la Catedral de Guadalajara, edificio que ha ejercido una cantidad impresionante de influencias en una vasta zona de Jalisco y del Pacífico.
La nave lleva pavimento de madera de mezquite, uno de los rasgos más significativos de la arquitectura religiosa de Jalisco. En el crucero, y apoyada por los arcos torales que cierran los brazos de la cruz, se alza la cúpula, de seguro uno de los componentes más importantes de la obra: se trata de una construcción de planta octagonal que parte de las pechinas y cuyo tambor se apoya directamente sobre un entablamento que consta de tres secciones en cada uno de sus lados. Las muestras de apego a las soluciones del barroco en la cúpula terminan en ese entablamento y dejan su lugar a las propuestas del neoclásico que se expresan por medio de las pilastras que flanquean cada uno de los vanos que se abren en el tambor, elementos que también concluyen con un nuevo entablamento sobre el que se inicia y se resuelve, en lo alto, la forma cóncava de la cúpula.
Las soluciones de detalle que se apoyan en las formas que consagró el neoclásico continúan en el presbiterio, zona en la que se han acondicionado los espacios y los enseres que requiere el oficiante, y área a la que preside, con el respaldo del muro testero, un retablo de un solo cuerpo -a manera de pórtico- y un remate. El primer sector es de tres calles separadas por columnas
que llevan capiteles corintios a los que sigue un entablamento en varios paños y del que se desprende un ciprés en el que se conserva la imagen de Nuestra Señora de la Encarnación. El remate de la pieza es un nicho de trazo cuadrado en el que se aloja un lienzo en el que se representó a la Virgen visitada por un ángel.
Los brazos del crucero están resueltos con altares laterales, uno dedicado a la Dolorosa -el del sur- y el otro a San Pablo -en el norte-. A los lados del presbiterio, como es tradicional en este tipo de inmuebles, se extienden la sacristía, al sur, y una capilla consagrada a la Virgen de Guadalupe, al norte. Esa solución de capillas laterales se repitió también en las bases de los cubos: en el del lado norte se encuentra el altar del Sagrado Corazón mientras en el lado norte el espacio fue habilitado como baptisterio. Sobre los muros laterales de la parroquia también se encuentran otros altares, conjuntos que resumen las inclinaciones de sus autores por las formas tradicionales del neoclásico como fue interpretado en Jalisco.
A pesar de sus dimensiones y de su importancia, en este nobilísimo edificio no se incluyeron placas o inscripciones que ofrezcan evidencias, o datos, acerca de su edad o de las etapas por las que atravesó su construcción. Con independencia de esas ausencias, puede afirmarse que se trata de una obra iniciada en la segunda mitad del siglo XVIII y cuyas intervenciones se sucedieron hasta bien entrado el XIX. Es evidente, además, que también se presentan aportaciones de la primera mitad del XX y, en suma, de la importancia que la comunidad concede al principal de sus espacios satisfactores y, sobre todo, al complejo que representa los perfiles de todo el poblado.
La obra resume, vista de otro ángulo, todas las posibilidades expresivas que fueron corrientes en Jalisco durante la segunda mitad del siglo XIX, lo que sin duda llama a considerar que la consolidación del conjunto urbano coincidió con la erección de los principales espacios del pueblo.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Jalisco > Encarnación de Díaz > Encarnación de Díaz (140350001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Encarnación de Díaz, Encarnación de Díaz
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Porfirio Díaz esquina Ignacio Allende
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009