Antecedentes históricos
El Santuario de Guadalupe de Jalostotitlán se encuentra en una de las eminencias que dominan los paisajes y en general los perfiles urbanos de esa ciudad. El templo, en efecto, se alza frente a la pequeña plaza que lleva el nombre del descubridor de América, espacio que se extiende en plano al final de por lo menos dos circulaciones en pendiente.
La obra es una creación popular muy interesante por varias razones, en especial por los esquemas de composición que se eligieron para resolver la espacialidad en la zona del crucero y del presbiterio y desde luego por la libertad con que actuaron sus autores en la organización plástica de los espacios y los elementos exteriores.
El santuario, que en verdad ostenta la calidad eclesiástica de capilla, fue construida, como ha sido práctica habitual y tradicional en la zona, utilizando sillares y mamposterías de piedra de varias calidades en la integración de los muros; otras piedras en la formación de las bóvedas, y cantera de mucho mejor calidad a la que se labró para resolver sus aplicaciones en elementos formados justamente con ese material y al que se deja aparente. A pesar de ello, y de los sistemas constructivos que se conocen, la obra se encuentra aplanada en su totalidad y, además, pintada en un color rosa francamente poco frecuente en este tipo de arquitectura. Un rasgo que vale la pena destacar, desde luego, consiste en que todo en los paramentos del edificio es igual menos en la fachada principal, donde la pintura rosa cede un tanto su presencia a rectángulos más o menos bien trazados a los que se pintó con otros tonos, en colores complementarios, grises, y violetas que, en conjunto y sobre el total del muro producen un varios tipos de efectos visuales. La solución de frontera entre la pintura lisa del volumen y la más compleja de la fachada principal se encuentra en la esquinas que forman los paños frontal y lateral de los cubos de las torres, lo que origina perspectivas muy difíciles de comprender en edificios como este.
La fachada principal, vista de otro ángulo y por la configuración topográfica del terreno y por las dimensiones del atrio, es el respaldo de los arreglos del propio atrio, espacio al que delimita una balaustrada que corre sobre un muro de contención que compensa los desniveles del terreno en esa zona. La balaustrada, que se interrumpe a trechos para ser contenida por algunos pilares de cantera, se abre en dos sectores, uno al frente y otro lateral, para alojar las puertas que conducen al espacio abierto.
La fachada principal, como se apuntaba, está formada por la coexistencia de dos elementos fundamentales: la portada de acceso y las torres de los campanarios. La primera es una propuesta vernácula que parece ser un acierto involuntario pues sus elementos producen efectos dignos de ser vistos a distancia, como realmente ocurre por la ubicación de la iglesia. La portada, pues, lleva un vano con dintel y una ventana de coro que fueron resueltos con marcos de sencillez extrema, pero, inmediatamente enfrente, consta también de un pórtico de dos cuerpos en el que destacan dos pares de columnas en cada nivel, apoyos que soportan también dos entablamentos de ascendencia clásica pero de manufactura un tanto ingenua. El elemento adosado podría pasar por ser una más de las obras que agregan los constructores espontáneos en ejercicio de su libertad pero por la posición de la capilla resultó ser un aditamento fundamental para la visibilidad de la obra desde distancias medianas y grandes en varios sectores de la población.
El interior del recinto también contiene un elemento espacial que es una sorpresa en el medio de la construcción popular: la nave, que es de planta en forma de cruz latina no conduce del sotocoro al crucero y al presbiterio sino a una especie de doble crucero que transforma uno de los arcos torales que soportan la cúpula en el lado oriente- en arco triunfal del presbiterio. Esa cualidad de la zona más importante del interior del templo crea, también, una sensación de amplitud que remite, desde luego, a la influencia de algunas plantas en forma de basilica como las que Igualmente se han utilizado en Jalisco a lo largo de varios siglos. La apertura del espacio frente al que tendría que ser el crucero es, además de todo, un homenaje a la jerarquía de la relativamente lejana Catedral de Guadalajara pues los apoyos que soportan los arcos que reciben a la cúpula son indudablemente iguales a los que se construyeron en la sede episcopal tapatía: las columnas medias muestras asociadas en haces alrededor de pilares, sus capiteles, los cimacios que las coronan y las repisas en que concluyen son exactamente iguales a las que se encuentran en la capital del Estado de Jalisco.
En la nave destacan, asimismo, las columnas medias muestras que forman parte de los muros: sus acabados son, como se anotaba, iguales a las de la catedral tapatía. Esos apoyos, como es habitual, reciben a los arcos formeros que confinan las bóvedas vaídas o de pañuelo que integran la cubierta. Los elementos verticales igualmente soportan un entablamento cuya cornisa vuela sobre el espacio de la nave lo suficiente como para crear una verdadera repisa, elemento que subraya el sentido jerárquico del presbiterio, área en la que se han dispuesto las facilidades de toda iglesia moderna frente a un retablo de linaje neoclásico en el que se honra a la Virgen Santa María de Guadalupe: se trata de una pieza de tres calles y de un solo cuerpo formado por cuatro columnas de ascendencia corintia y de un elaborado entablamento que se presta lo mismo para designar un espacio central que para apoyar un remate en forma de frontón curvo y roto.
Sobre el espacio que correspondería al crucero tradicional de la obra se alza una cúpula de planta circular apoyada en pechinas en las que se pintaron escenas que recuerdan las cuatro apariciones históricas de la Virgen de Guadalupe. Además de las pinturas, cabe agregar, las pechinas llevan profusas ornamentaciones a base de motivos vegetales a los que se terminó en pintura dorada.
La capilla los volúmenes que más con bien que es conocida como el Santuario de Guadalupe es un edificio importantísimo en la configuración histórica y cultural de Jalostotitlán. Esa obra podría pasar por ser uno más algunos grupos sociales satisfacen buena parte de sus aspiraciones de acercarse a una figura central en las devociones populares. 1902, obra ciertamente tiene más de una un aspecto que debe ser reconocido: por una parte, y según informa una inscripción en el cancel de la entrada, los trabajos de su erección tuvieron lugar entre 1894 y la edificación de obras época de consolidación de muchas figuras municipales y, desde luego, de distintos grupos sociales, es decir, de quienes finalmente aportan los recursos y el trabajo para
los tesoros de la comunidad.
Cabe terminar con una nota acerca de la perdurabilidad de las obras populares en edificios patrimoniales: el edificio y sus contenidos tienen valores que merecen ser salvaguardados antes de que procedan las aplicaciones de soluciones de detalle como los trabajos de pintura que crean confusiones innecesarias en la lectura de los elementos de la arquitectura.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Jalostotitlán, Jalostotitlán
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Rosalio Gonzáles
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Teocatitlan de Guadalupe
Código Postal
47120
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009