Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-007558
Nombre del Inmueble (en cédula)
San Andrés Apóstol
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII
Siglo de inicio de edificación
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
La parroquia que es el principal edificio histórico de Ajijic es, además, un ejemplo de adaptación al medio formado por las circunstancias sociales y por las condiciones geográficas, climáticas y de que determina su estrecha cercanía al Lago de Chapala. Se trata, sin duda, de un recinto a cuyos elementos han llegado las influencias más interesantes de aquellas fuentes: en primer lugar ha de destacarse que la obra ocupa el remate visual de uno de los ejes urbanos más importantes de la localidad, justo el que se forma al sur de la plaza central, de la que se encuentra a una cuadra de distancia.
El edificio, como tantos otros complejos de la misma comunidad, está integrado por áreas abiertas y espacios a cubierto a los que vinculan, sobre todo, los árboles y las varias clases de plantas que tan exitosamente crecen y prosperan en esta zona. En esa medida, ha de subrayarse que el atrio, el primero de los ámbitos del culto, es verdaderamente un jardín que procede de un espléndido diseño de luces, de sombras y de colores al que, además, se ha tratado con el mayor cuidado. Esa zona vestibular, que se extiende protegida por una barda que aloja a una sencilla portada de atrio, en efecto, combina áreas de sombra -producidas por unos vigorosos laureles y por ficus- así como delicadas jardineras y aperturas tanto para la circulación como de antesala del espacio religioso propiamente dicho.
Gracias a las dimensiones del cubo de su única torre de campanario, la fachada del templo asume un interesante aire de asimetría que sitúa a la portada en el costado sur de la composición. El gran volumen de hecho está integrado en un paramento que va de norte a sur, y que incluye una barda, el acceso a una minúscula capilla y, los accesos a los salones y a las dependencias parroquiales. La fachada de la iglesia está formada básicamente por la torre y la portada: la primera se eleva sobre un muy vigoroso cubo construido con piedra y al que parece, como en las vallas fachadas de la obra, que le fue retirado el aplanado con el objeto de acentuar su antigüedad y sus calidades históricas.
La torre del campanario es una pieza de relevancia por su altura y por representar la mejor época de la parroquia si bien sus rasgos deben ser identificados con el tránsito plástico que se dio entre los últimos años del barroco y los primeros del neoclásico, como ambas escuelas fueron interpretadas en esta región de Jalisco a finales del siglo XVIII y en el curso de las primeras décadas del XIX. La torre lleva dos cuerpos principales y un remate al que integran dos componentes en dos niveles. La planta de los cuerpos de la torre es fundamentalmente cuadrada, pero asume una apariencia más compleja y más rica en la medida en que las esquinas de cada elemento fueron compuestas y terminadas con columnas y pilastras medias muestras que contribuyen a soportar entablamentos de los que las cornisas se desplazan hacia fuera para provocar profundas sensaciones de luz y sombra, como fue habitual que se hiciera en los momentos culminantes del barroco.
El remate de la torre comienza con un pequeño cuerpo que sirve de sostén a la cupulilla que termina, arriba, con la expresión de las cualidades de los campanarios. El remate propiamente dicho es de planta octagonal y lleva una base para la cruz metálica que la corona. Llama la atención, a pesar de todo, que sólo la torre conserve sus aplanados: ello hace posibles los colores en que va pintada -blanco de fondo y mostaza en las molduras-, lo que desde luego pronuncia los claroscuros que se combinan con las profundidades de los vanos, elementos todos resueltos con el apoyo de arcos de medio punto.
La otra sección de la fachada, que es la portada, se muestra, como ya se anotó, hecha de piedra cantera y de una segunda piedra porosa de los mismos colores del tezontle del centro del país.
Es evidente que ese paramento fue despojado de sus aplanados, lo que desde luego crea una cierta confusión visual, aunque, al mismo tiempo, subraya el sistema constructivo de las conexiones entre los vanos y el volumen del muro. El cubo de la torre, al norte, lleva dos ventanas: una para la capilla situada a su pie y otra para la iluminación de la escalera. La portada es, quizá, el más importante y antiguo de los elementos de la iglesia: se trata de una composición que incluye un arco de medio punto alojado entre dos pilastras y bajo un grueso entablamento que, a su vez, sirve de apoyo a la ventana de coro, de trazo rectangular, que también se forma con piezas labradas para sobresalir del fondo del paño del muro. En la parte alta de la composición se encuentra un nicho flanqueado por pilastras y cuya presencia obligó a elevar un tanto la cornisa que remata el muro. de esas intenciones de proyecto, sin embargo, surgió la apariencia artificial de un paramento de piedra desnuda y en el que, desde principios del siglo XX, destaca un reloj público como todos los que se colocaron en edificios comunitarios como una muestra de progreso.
La parroquia es un gran edificio que se alza sobre una planta de trazo rectangular del tipo más sencillo pues está construida con piedra y su espacio interior fue dividido en cinco tramos a los que señalan las pilastras del interior y los contrafuertes del exterior. Su ábside es plano y sólo el volumen de la sacristía se hace notar en su fachada posterior por su menor altura.
La nave de feligresía es un luminoso salón cubierto por bóvedas de arista. Todos los elementos del interior se muestran aplanados, excepción hecha de las piezas de cantera que hacen las pilastras y los arcos formeros que soportan a las bóvedas. El componente principal del interior del templo es, desde luego, el conjunto del presbiterio: está presidido por un retablo de factura relativamente reciente en el que los vanos de sus dos cuerpos tendrían que desempeñar papeles algo más importantes pues fueron limitados a alojar cortinajes que acompañan a las figuras centrales de la composición. Sobre un eje vertical, que además termina por organizar todo el espacio interior fueron dispuestos el sagrario que respalda al altar mayor, la imagen de San Andrés Apóstol y un Cristo en la cruz.
El sagrario se encuentra bajo el nivel de desplante de las columnas del primer cuerpo del retablo; la pieza que representa a San Andrés es una creación relativamente moderna, de concepción poco habitual, y el Cristo en la cruz es una obra de factura tradicional. Nuevas visiones de las relaciones entre la práctica litúrgica y los arreglos de las iglesias condujeron al retiro de muchas piezas de diverso origen y de distintas calidades en el interior de esta iglesia: la apariencia actual del espacio interior, por ello, es de una notable sobriedad, de manera que además del coro -que ya tampoco se usa- sólo destacan cuatro modestos altares laterales de linaje formal neoclásico en la continuidad de los muros. En esos elementos se encuentran las imágenes de las devociones particulares de Ajijic.
Vale señalar, sin embargo, que algunos de los ángulos más importantes de esta parroquia se encuentran en su fachada lateral sur, paramento formado por los lienzos de piedra que van del paño a los contrafuertes y en el que se abre una portada lateral, terminada en aplanado, que comunica el área de feligresía con el patio de las dependencias curales y con los accesos a la sacristía. El patio se debe a una intervención reciente, así como a cuidados continuos y la casa parroquial es un ejemplo de adaptación moderna a las formas tradicionales de la región.
"1749 1949 Recuerdo de la celebración del segundo centenario de la colocación de la primera piedra de esta iglesia vicarial. Ajijic, Jal., 20 de noviembre de 1949. Eligio Gutiérrez Casillas. Vicario" reza la placa de mármol que fue colocada en la base del cubo del lado norte de la fachada principal del templo. Ese es, desde luego, el testimonio más relevante de la historia del conjunto pues si bien es innegable que se trata de una obra de importante valor histórico es un hecho que conviene saber que se trata de una fundación de la época más brillante del barroco y que luego pasó a ser, como tantos otros edificios de su género en México, el resultado de las diversas adaptaciones que las costumbres, los gustos de la comunidad y la actualización de las prácticas religiosas impusieron a una estructura del periodo virreinal.
Es de notar, sobre todo, que se trata de un "edificio vicarial", es decir, de una capilla de visita que durante mucho tiempo dependió de su parroquia en la localidad de Chapala. En las dimensiones y en la importancia relativa de la actual parroquia han de encontrarse algunas sugerencias para la cabal comprensión de las singularidades históricas de una zona que tuvo un periodo de desarrollo mucho más importante del que habitualmente se le concede. La ribera del Lago de Chapala, por sus atributos naturales, fue -y sigue siendo- una zona de vastas posibilidades de apoyo al desarrollo.
Orden religiosa (original)
Hermanos Menores Franciscanos
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Chapala, Ajijic
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Marcos Castellanos
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009