Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-007561
Nombre del Inmueble (en cédula)
Nuestro Señor Padre de Jesús Nazareno
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII-XIX
Siglo de inicio de edificación
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
El santuario de Nuestro Padre Jesús Nazareno se encuentra en una esquina en la zona central de la localidad de Teocaltiche. Esa circunstancia, y el hecho de ocupar un terreno elevado más de un metro -en promedio- sobre el nivel de las banquetas, lo hace aparecer en muchas perspectivas con dimensiones y proporciones casi siempre exageradas. Se trata de un edificio de alcances que podría considerarse habituales en las construcciones de su época y, sobre todo, de un volumen al que le han modificado los exteriores sin que, por fortuna, las intervenciones hayan llegado a los espacios interiores.
La posición de la iglesia en una esquina es una condición favorable tanto para apreciar el volumen cuanto para analizar los materiales y los sistemas constructivos de sus muros y de otros elementos. Así, y por ello, es posible que la obra fue proyectada y erigida para constar de muros aplanados, cualidad que perdió en alguna de las intervenciones sobre sus componentes exteriores. Finalmente, la obra ha llegado a los primeros lustros del siglo XXI como un monumento urbano debido a la generosidad de su benefactor. La fachada principal y lateral oriente, en ese contexto, son ejemplos de los ejemplares de la construcción popular y, al mismo tiempo, de lo malo que puede ser la decisión de despojar a un inmueble de sus recubrimientos y de sus protecciones habituales. La fachada oriente es un gran paramento del que destacan las piezas de cantera labradas para ser exhibidas, como los marcos de las ventanas y una portada que incluye un frontón triangular abierto; las esquinas de los paños de otra piedra parecen ser parte de los aparejos propios de la construcción.
La fachada principal, a su vez, es otro gran paramentó al que por fortuna aligeran tanto los vanos y las formas de la portada como la apertura de otros vanos, los del cubo y de la torre del campanario. Como es tradicional, la portada es el elemento principal en esta clase de edificios: la del Santuario es una obra de dos cuerpos y dos remates que incluyen ejemplo de todos los elementos básicos de esta arquitectura inclusive vinculados, como se hizo en la época barroca del virreinato. En el primer cuerpo se abre la puerta de acceso en un arco de medio punto al que flaquean dos vigorosas columnas medias muestras que llevan capiteles del orden clásico compuesto y que, a su vez soportan un igualmente importante entablamiento cuya cornisa, resuelta con muchas molduras, vuela sobre el espacio frente a la puerta. Sobre ese elemento horizontal, y después de apoyarse en un basamento también considerable, se abre la ventana de coro, que lleva un arco trilobulado cuyas dovelas parecen desprenderse hacia abajo hasta que las interiores asumen las funciones de las impostas. Ese vano va flaqueando por dos pilastras y por sus capitales, piezas que luego a una repisa que va integrada al inicio en el que se conserva la imagen de Cristo representando como puede interpretarse su figura de la Pasión.
Arriba de ese nicho, se podría ser el remate de la portada, se encuentra el pretil del muro, que describe dos curvas sobre el mencionado nicho y sobre el cual se agregó un segundo remate, que lo mismo aloja un reloj que asume las formas de una espadaña no sólo anacrónica sino inapropiada. La portada, es una de las zonas a las que han trastocado las intervenciones demasiado libres de la comunidad y de los constructores espontáneos. Al lado oriente de la portada se encuentra el cubo de la torre, que es un volumen de cierto peso al que se incluyeron dos extrañas pilastras fuera de proporciones que parecen cumplir propósitos distintos a los de la composición. El cubo lleva dos vanos, uno circular en la parte baja, y otro rectangular, a la altura de la escalera que conduce al campanario.
La torre del campanario propiamente dicha es de dos cuerpos y un remate. Cada uno de los sectores inferiores es de planta cuadrada y lleva un vano en forma de arco de medio punto en cada cara. Los vanos son de trazos sencillos y levan vigas de madera en los sitios de las impostas: ello para hacer perder las campanas en condiciones seguras. Las esquinas del primer cuerpo llevan ampliaciones de modo de pilastras que soportan un mínimo entablamento mientras los vanos del segundo cuerpo son las zonas que congregan a esos apoyos pues las pilastras que las acompañan fueron ubicadas entre el vano propiamente dicho y las esquinas, lo que produce efecto de claroscuro y de cierta suavidad en los tratamientos de los cambios de paño. El remate, por su parte, está integrado por una pieza de planta octagonal, con vanos en las caras, y luego por un capulín de notable sencillez. Los tres elementos aludidos llevan piedra aparente como el principal de sus materiales.
En el interior de la nave del templo sólo se advierten soluciones tradicionales a los problemas habituales de solidez, estabilidad y capacidad simbólica de los elementos de la iglesia. Allí se encuentran las pilastras, los entablamentos y los arcos que recrean formas clásicas para reforzar la jerarquía espiritual del templo y, más arriba, las bóvedas que fueron determinadas por la geometría y la capacidad de transportación de los artesanos. Las partes del conjunto están pues resueltas en atención a su participación en la organización y en la disposición del espacio. Por Nazareno que inspiró la generosidad del benefactor del templo.
La pieza central del segundo cuerpo es otra pintura, ésta inscrita en un marco octagonal alargado, que representa a Cristo en la Cruz y a la que acompañan, a los lados otras piezas pictóricas alojadas en vanos que cierran con líneas rectas unidas con diagonales a las piezas verticales para simular un arco de una manera alternativa. Los estípites de este nivel, que son ligeramente más anchos que los de abajo, son igualmente obras de excelencia. El tercer cuerpo está organizado en torno de la ventana lateral del templo en el crucero, de manera que su calle central lleva un vacío que es, en realidad, una fuente de luz. En sus calles laterales también se encuentran pinturas colocadas en marcos de trazo octagonal ligeramente alargado. En los extremos del tercer cuerpo, en los sitios en los que ya no podría continuar el entablamento por la cercanía del retablo con los muros y la bóveda, se incluyeron los anagramas de María, al sur, y de José, al norte. El anagrama de Jesús preside la composición en lo alto, sobre el marco del lienzo que constituye el remate del retablo. El remate, en efecto, es una sola pintura cuya forma recuerda la de un arco de círculo pues es producto de la adaptación de la obra de ebanistería a las formas de la arquitectura. La temática de la pintura en el remate es la de la Resurrección de Cristo, quien aparece rodeado por algunos apóstoles.
Las pinturas en los varios cuerpos del retablo recrean imágenes relativas a los distintos momentos de la Pasión de Cristo. Aparentemente se leen de izquierda a derecha y de abajo arriba si bien algunas de las pinturas sugieren alterar un tanto los hechos históricos desde una perspectiva tradicional. Será necesario, sin duda, profundizar en la lectura y en la comprensión de una obra que ha perdurado a pesar de las múltiples acechanzas que seguramente habrá enfrentado en Teocaltiche.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Teocaltiche, Teocaltiche
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Pablo A. Ramirez
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009