Antecedentes históricos
El conjunto denominado Templo Expiatorio de la Merced es, desde una perspectiva administrativa, una capilla que ha de contarse entre las más importantes de Teocaltiche. Se trata de una iglesia que está al cuidado de algunos miembros de la comunidad, que abre prácticamente todo el día y que, igual en ese dilatado horario, recibe a una cantidad relevante de fieles. Aparte las devociones de varios grupo de la sociedad, debe considerarse que la capilla se encuentra en una esquina a una muy corta distancia del centro de la localidad.
El templo se alza frente un pequeño atrio confinado por una barda que consiste en un muro de mediana altura y una reja a la que soporta varios pilares rematados en figuras que evocan los pilares de almenas. En su costado norte el atrio termina-o colinda-con un muro lateral de una instalación hospitalaria que también lleva su nombre y de la que debió formar parte por lo menos en su primera época. El atrio, por otra parte, lleva una ampliación de la reja adaptada a prestar sus servicios como puerta.
La posición del templo en la confluencia de dos calles -las que llevan los nombres de Juárez y de Pedro Ogazón-, permiten apreciarla en dos de sus fachadas, la principal y la lateral a la calle
secundaria. En esa primera posibilidad de observación aparece la primera peculiaridad del edificio: la esquina que forman las fachadas lateral y principal es la frontera entre los aplanados que recubren los muros y el muro hecho con piedra que se muestra aparente. Es un hecho que la obra fue construida con sillares y mamposterías de piedra y es otra verdad que alguna vez estuvo
toda aplanada con una mezcla de cal y arena; pero también es una realidad que las tendencias de las intervenciones que alentaron ciertos trabajos de restauración incluyeron la muy mala decisión de retirar los aplanados que fueron destinados a proteger los materiales básicos de la estructura.
La fachada lateral sur, pues, se muestra aplanada y pintada a la cal, en un color muy próximo al blanco. La principal es un gran muro de piedras de distintas dimensiones y de un aparejo que no
buscaba sino conseguir la estabilidad del edificio. En la primera destaca la portada lateral, que no es más que un alfiz logrado con dos pilastras, un arco de medio punto y un entablamento terminado con almenas, a la que se accede por una doble escalinata que compensa los desniveles entre la calle, que desciende, y el interior del recinto. En la fachada principal, a cambio, se hace muy difícil la lectura de la portada, en cantera labrada, sobre un muro irregular y con piezas de varios colores y tamaños.
La fachada de acceso al conjunto está formada, en fin, por una portada que merecería más respeto y por un campanario resuelto como espadaña y que, por lo menos, tiene la apariencia de
haber sido construido -o intervenido- en el pasado relativamente reciente. La portada también es de cierta modestia y consta de tres elementos básicos: el arco de ingreso, que es de medio punto y al que definen un grupo de piezas de cantera sencillamente labradas, una cartela que contiene un escudo heráldico de linaje mercedario y una ventana de coro de trazo rectangular y que va enmarcada en piezas apenas trabajadas.
Los elementos que integran las pilastras -en el primer cuerpo- fueron diseñados para contener las impostas del arco aunque luego no ensamblan de la mejor manera con las dovelas que hacen el arco. El entablamento es apenas una insinuación pero el escudo es un trabajo de cierta calidad. También ayudan a destacarlo un par de pináculos que se apoyan en el entablamento y que se elevan hasta el nivel alto del escudo y el más bajo de la ventana de coro.
La espadaña es de tres arcos individuales soportados por pilares y resueltos con los trazos de esos vanos en medio punto. Se trata, desde luego, de objetos agregados a la composición del
volumen en época muy posterior a la de los primeros tiempos del edificio. Por su ubicación en la fachada principal del templo, y por no competir con ningún otro elemento vertical en sus cercanías, la espadaña es más ostensible de lo que tendría que ser un agregado a una obra histórica. El interior del recinto es el de una obra con históricos a la que se ha sometido a algunas intervenciones en varias etapas de su pasado reciente. Podría tratarse, por ello, de un
edificio tradicional en un medio como el de Teocaltiche pero debe notarse que se trata de una construcción singular pues los autores de sus apariencias actuales decidieron colocar la viguería
que forma la cubierta en el sentido largo del edificio, es decir, salvando los mayores claros entre apoyos: no es el caso sólo de una decisión de apariencias sino del trabajo estructural de los
muros laterales y de las vigas, que enfrentan condiciones totalmente distintas de las que se pensó para ellas cuando se diseñó el volumen.
La nave, pues, está influida en uno de los principales de sus aspectos porque las vigas de madera son paralelas a los muros y, así, porque no crean, con su sucesión ordenada, el techo visual
que suele encargarse a esas piezas de madera. Para salvar el claro que se integra con toda la longitud de la nave, las vigas se apoyan en cinco "madrinas" que en realidad son las que forman la estructura de la techumbre.
Desde otra perspectiva, y como se anotaba, la nave acusa ser producto de un trazo rectangular tradicional mientras en los muros laterales se acusan los elementos de refuerzo que comienzan
siendo contrafuertes en el exterior y terminan por ser pilastras en el interior, lo que en ocasiones forma parte, también, de los soportes de los arcos y de las bóvedas en los techos. La nave lleva un espacio principal y la zona del presbiterio se encuentra detrás de un arco triunfal muy interesante, sobre todo porque forma parte de otro sistema estructural, que es el juego de arcos
como nervaduras que contribuyen a organizar una bóveda de un cuarto de esfera bajo la cual se aloja el espacio del presbiterio. En el tímpano de uno de esos arcos secundarios aparece la inscripción que da fe de los del edificio: 1881.
El objeto más importante del templo es, desde luego, la imagen de Nuestra Señora de la Merced, que va en un nicho como caja en el que no hay más elementos ornamentales o decorativos que un escudo heráldico pintado arriba, sobre el muro, y las propias calidades de la madera que forman ese mínimo espacio. La pieza escultórica representa a la advocación de María que lleva al
Niño en brazos mientras ambos aparecen coronados. El día 3 de junio de 2009, fecha en la que fueron tomadas las imágenes que acompañan a esta nota, el conjunto del presbiterio había sido completado, de manera momentánea, con la exposición del Santísimo.
Esta es, como muchas otras obras de la localidad de Teocaltiche, un producto de una época de bonanza que se extendió desde la organización de los municipios de Jalisco hasta bien entrada la segunda mitad del siglo XIX. La iglesia va fechada, como se mencionó antes, con una inscripción en el tímpano de uno de los arcos del presbiterio que indica 1881.
La advocación de La Merced, cabe agregar, es la que identifica a una comunidad de religiosas que llegaron a trabajar en Jalisco desde los decenios iniciales del siglo XVII y cuyas acciones fueron enfocadas a la atención de comunidades que comenzaban a expandirse, como desde luego fue el caso de Teocaltiche, en la región de Los Altos.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Teocaltiche, Teocaltiche
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
esquina Benito Juarez y Ogazon
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
Teocaltiche
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
14 junio, 2009