Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-007564
Nombre del Inmueble (en cédula)
San José
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII - XIX - XX
Siglo de inicio de edificación
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Como por sus varios otros edificios en Teocaltiche y en la región, la capilla dedicada a San José es un producto de la aplicación de varias técnicas compositivas y constructivas. Por su configuración y apariencias, la obra puede ser considerada como una pieza de transición entre las edificaciones verdaderamente antiguas y las que señalaron los rumbos de la construcción hasta el siglo XIX.
Los muros de la capilla son básicamente de mamposterías de piedra y de algunas aplicaciones de adobe y de tabique. Esos paramentos luego fueron aplanados y, con el tiempo, el conjunto fue integrado con su atrio, un espacio en esquina que está delimitado por un muro de mediana altura y por una reja soportada en tramos por pilares aplanados y pintados que terminan en almenas estilizadas.
Las fachadas del edificio son grandes paramentos terminados con aplanados y pintura blanca, a la cal. En la lateral sur sólo se encuentra una pequeña portada limitada a ser el marco del vano de acceso, en forma de arco de medio punto. La fachada de acceso principal lleva una portada algo más elaborada y, sobre todo, un relieve sobre una cartela que bien podría ser considerado entre los elementos más antiguos del conjunto. Se trata de una composición en dos cuerpos que parece haber sido trazada sólo para proteger los vanos: en el primero de esos sectores se encuentra la puerta de acceso, que va inscrita en un arco de medio punto con un diseño de pilastras y jambas que hacen posibles tanto las impostas como las dovelas y un entablamento que termina por usarse como repisa para la cartela flanqueada por pináculos en la que se representa la sangre de Cristo mediante numerosos motivos vegetales y racimos de uvas vigilados por ángeles en los lugares señalados al centro y en los extremos de la composición.
Sobre el marco de la cartela, o formándolo, se abre la ventana del coro, que es de trazo rectangular vertical y que va enmarcada por piezas de cantera cuidadosamente labradas, en especial las de la primera línea fuera del ámbito del vano y entre las líneas que se grabaron en las que hacen las veces de marco bajo una nueva repisa que evoca las funciones de un entablamento.
Los campanarios del templo fueron resueltos con una espadaña a la que se ha intervenido reiteradamente pues presenta tres vanos en forma de arcos de trazo y dimensiones del todo diferentes calados en un muro que describe el perfil de un trazo triangular al que alteraron las molduras que lo rematan y los jarrones que lo decoran. Esa espadaña se alza sobre la moldura que sustituye a la cornisa en el remate del muro frontal del templo.
El interior del recinto es muy interesante porque, como se anotó, es producto de dos sistemas diferentes de construcción. En el primero, que corresponde a la nave de feligresía, los muros laterales no llevan refuerzos en forma de pilastras o de otros elementos y la cubierta es una viguería de madera que consiste en piezas a cuyo sostén contribuyen ménsulas como las que también tuvieron la capilla del hospital de indios, en el centro del poblado, y otros monumentos en la región. El segundo sistema fue aplicado en el conjunto que forman los brazos del crucero, la cúpula y el presbiterio, sitios todos en los que se prefirieron las bóvedas de mampostería y una cúpula como las que se construyeron en todo el país desde el siglo XVII.
La nave termina propiamente en un arco de los torales que soportan la cúpula; a sus lados se extienden los brazos del crucero, con bóvedas de arista del tipo más sencillo y, al fondo, se encuentra el presbiterio, que lleva otra bóveda de arista a la que se completó con una decoración a base de nervaduras y hasta de terceletes que no cumplen funciones estructurales de ninguna clase.
La cúpula es de ocho lados y, como también fue habitual, se alza sobre las pechinas que se crean entre los arcos torales. Los ocho vanos en su tambor colaboran a introducir una sutil, suave pero suficiente luminosidad al interior del templo y en especial al presbiterio. Esa zona dedicada a las celebraciones es de planta rectangular y está acondicionada con pulcritud para cumplir con las normas modernas de la liturgia. En su fondo, sobre el muro testero, lleva un retablo muy importante porque parece ser, también, un objeto de otra transición, ésta entre la época barroca y la aparición de los dictados de la tendencia del neoclásico en Nueva España, entre los últimos años del siglo XVIII y los primeros del XX como ocurrió en todo México.
El retablo es de madera y lleva un solo cuerpo dispuesto sobre una alta predela y bajo un remate. El trazo de la pieza es clásico y está formado por tres calles a las que delimitan columnas exentas cuyos capiteles llevan cimacios que, mediante ménsulas, quedan conectados al entablamento estilizado que limita el único cuerpo y da lugar al remate. Las calles laterales llevan imágenes escultóricas sobre peanas (al parecer se trata de San Joaquín y Santa Ana, al sur y al norte respectivamente). En el centro de la composición se encuentra un elemento como baldaquino en cuyo interior va la escultura que representa a San José y en el remate, en el único nicho de ese nivel, al centro y flanqueado por molduras de trazos geométricos, se halla la figura del Padre Eterno. Aparte estas consideraciones e interpretaciones, llama la atención en el retablo la solución que se adoptó para los perfiles exteriores del retablo: piezas que evocan las formas y las cualidades de los helicoides que integran las columnas salomónicas.
El templo lleva un coro de trazo elemental y varias ventanas en las partes altas de los muros laterales, vanos que permiten apreciar, entre otras cualidades, las importantes medidas de ancho de los muros.
Observaciones:
Según esas combinaciones que suelen darse entre los datos históricos y las leyendas, en el pueblo de Teocaltiche se enfrentaron sismos y algunas otras calamidades hacia mediados del siglo XVIII. Si bien entonces ya había parroquia y acaso hasta otras devociones, a partir de 1774 se asentaron, si así puede afirmarse, las preferencias por el culto a San José, a Jesús Nazareno, al Señor de la Humildad, a Nuestra Señora de la Inmaculada Concepción y a San Juan Bautista (Galindo Carreón, Heberto, CX Aniversario de la Consagración y Dedicación del Templo Parroquial a Nuestra Señora de los Dolores, Teocaltiche, 2008, pág. 4).
Trascendió asimismo que por aquellos años fueron iniciadas varias obras, como las de los templos de Jesús Nazareno y de San Juan Bautista, de manera que no sería de extrañar que también hubiera sido emprendida la erección de la iglesia de San José a pesar de que la antigüedad del templo no puede ser demostrada sino sólo percibida a través de sus elementos principales y, sobre todo, gracias a que incluye dos sistemas constructivos diferentes en sus cubiertas.
Como muchos otros inmuebles de su tipo, además, la capilla luego fue y ha sido objeto de numerosas intervenciones entre las que debe contarse, desde luego, la incorporación -o la modificación- de la portada lateral sur del templo a su conjunto.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Teocaltiche, Teocaltiche
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
San José
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público (culto católico)
Tipo de uso del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
12 junio, 2009