Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-003748
Nombre del Inmueble
La Asunción
Nombre del Inmueble (en cédula)
La Asunción
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XX
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
La obra forma parte del primer círculo de paisaje en las afueras de Ameca pues está integrada a una zona de carácter semi rural en pleno desarrollo. La presencia de esta iglesia en una zona
prácticamente abierta es uno de los rasgos más interesantes de Ameca. El atrio de la capilla, por ejemplo, parece confundirse con una explanada en el principio de una suave pendiente que
separa, de manera definida, el inicio de la mancha urbana de los terrenos que alguna vez pertenecieron a la antigua hacienda de La Esperanza.
A diferencia de lo que ocurrió en otros sitios con similares, en La Esperanza el espacio atrial fue sólo sugerido y luego, ya convertida en área pública incorporada a la población,
su vestíbulo permaneció prácticamente abierto y sin protección visual más allá de unos cuantos bolardos que tratan de evitar el paso de los vehículos a lo que ahora es parte de la propiedad federal.
La fachada principal del templo, como todos sus paramentos y hasta los que sobreviven en las ruinas de la hacienda, es de tabique aparente, material al que acompañan sólo unas cuantas
aplicaciones de otros recursos, como piezas de concreto y objetos metálicos. Esa fachada de acceso consta, como es habitual, de una portada y dos torres para sus campanarios. La primera es
un muro dividido en los volúmenes de los cubos de la torre y una calle central, que aloja el vano de acceso, abajo, y la ventana de coro, en el nivel superior.
Completan la composición dos
vanos adicionales, uno en cada sección alta de los cubos, pues corresponden a las escaleras que conducen a los niveles de las campanas.
Las torres son producto de las reparaciones que debieron realizarse para superar los daños del sismo de 1932. Pero también son resultado de una intervención libre que terminó por ser
caprichosa. Los primeros cuerpos de esos elementos pueden considerarse como tradicionales pues son de planta cuadrada, llevan dos vanos para campanas en cada lado y no presentan más
ornamentación que la que produce el tabique expuesto. Los segundos cuerpos, que incorporan los remates, fueron concebidos y construidos a la manera de los torreones de la arquitectura
militar, son de ocho lados y, por efectos de la perspectiva, parecen ser sólo de cuatro y estar girados respecto de los paños de los cuerpos inferiores. Terminan en pretiles almenados
notoriamente fuera de contexto.
El templo fue originalmente concebido como un recinto de planta rectangular. Luego, y en diversas ocasiones, ha sido intervenido y, en más de un sentido, transformado: ahora destaca un
nuevo trazo octagonal para la nave y parte del presbiterio, conjunto de dos espacios distintos al que soporta un juego de ocho columnas de proporciones que acusan ingenuidad si bien
sugieren haber sido inspiradas en los lineamientos populares del neoclásico como fue interpretado en Jalisco en los primeros lustros del siglo XX.
La nave asume las formas de un edificio dentro de otro; esa alteración sólo dejó espacio para el coro, al pie, y para una sección importante del presbiterio, al fondo. Los arreglos de los altares
laterales, otros espacios y hasta el mobiliario cumple los objetivos de buscar un vínculo entre la obra transformada y una versión singular del neoclásico acuñada localmente.
El presbiterio, que se organiza frente al volumen y los espacios de la cúpula, ahora es de muy difícil visibilidad desde la nave y las áreas de circulación que produjo la intromisión de el octágono.
A pesar de ello, conserva desde luego su dignidad y muestra, con algo más de fortuna, algunos aspectos de interpretación estilística: tras el altar, en efecto, se alza un arreglo a manera de
retablo en el que destaca un arco reservado a la imagen titular y al que flanquean apoyos a modo de pilastras y columnas medias muestras que, a su vez, soportan un entablamento y un
frontón semicircular más apegados a la mencionada versión del neoclásico.
La cúpula, por su parte, es el primer resultado de la presencia del nuevo octágono en el interior del recinto: se trata de un volumen de ocho lados Cuyo tambor asciende y se inclina hacia el
interior para luego dar espacio y apoyo a un vitral en el que destacan varias letras M, del anagrama de la Virgen María, y aplicaciones de colores que simulan seguir los rumbos y los caminos que
seguirían los elementos arquitectónicos de una construcción de linaje neogótico.
Como se anotó, la iglesia, que fue la capilla de la hacienda de su nombre, hoy se encuentra fuera del contexto en que se desarrolló buena parte de su vida. Las capillas en las haciendas, como
se sabe, formaron parte del equipamiento y hasta del volumen de las casas principales. Esta obra, que muy probablemente estuvo separada del volumen principa! de aquella unidad productiva,
ahora está más cerca de la comunidad a la que sirve después de la época de la hacienda.
A la desaparición de las haciendas desde las que se dominaban los trabajos del campo y de la tierra -y a veces desde antes, algunos de los cascos pasaron a formar parte de nuevos poblados,
organizados alrededor de los espacios abiertos o de los edificios principales. Esa, que es una circunstancia histórica de interés, es el caso de La Esperanza, una gran hacienda que dejó de
funcionar para convertirse primero en un barrio y luego, de plano, en una localidad de importancia a las afueras de Ameca.
La iglesia fue separada de sus antiguos nexos en 1950. Sobre ese suceso no se conservan mayores datos pero sí los hay, a cambio, de las primeras épocas del inmueble, pues, como informa
una inscripción en su interior, "Se colocó la primera piedra de este templo el 2 de febrero de 1901 y se bendijo el 19 de mayo de 1906 siendo propietario de la hacienda el Sr. Dn. Jesús Odilón
Cañedo."
Gracias a otras informaciones se sabe que la obra fue iniciada como un producto de aliento neoclásico y que luego el plan de construcción fue modificado varias veces: la actual apariencia del
inmueble, que es del todo distinta al proyecto que se planeó, realmente procede de las reparaciones y las modificaciones que se hicieron para superar los daños que provocó un sismo en 1932:
quienes intervinieron el edificio entonces, aprovecharon el momento para alterar los temas del diseño original amparados por la necesidad de atender la emergencia. El resultado final, a la vista
de todos, es la de un conjunto más caprichoso que ecléctico, pero, en fin, una obra peculiar en el panorama urbano de Ameca.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Ameca, Ameca
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Miguel Hidalgo
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
N/A
Planta arquitectónica (original)
Rectangular
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008







