Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-14-003781
Nombre del Inmueble
La Soledad
Nombre del Inmueble (en cédula)
La Soledad
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVIII-XIX
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
El santuario de la Virgen de La Soledad es una de las obras claves en la lectura de la arquitectura patrimonial de Tlaquepaque. Se encuentra en el centro de la población y está compuesta de manera que todas sus fachadas son objetos arquitectónicos de verdadero valor y a las que deben sumarse sus otros componentes característicos, es decir, las torres de los campanarios y las dos cúpulas -una en la nave principal- y la otra en un recinto lateral igualmente útil e interesante.
Por sus dimensiones y por su ubicación, el edificio desempeña papeles de relevancia en muchas perspectivas y sus exteriores, desde luego, forman parte de numerosos ambientes y contextos en un poblado tan unitario y armónico como Tlaquepaque. En todos los componentes de ese inmueble aparecen, además, vestigios -o sugerencias- de los elementos de la Catedral de Guadalajara, la fuente de inspiración más importante para los constructores de un número muy crecido de obras en torno de la capital tapatía y aún de sitios lejanos desde la segunda mitad del
siglo XIX.
El atrio y en general los exteriores del santuario están protegidos y delimitados por una barda de características muy cercanas a las de las casas, es decir, a los muros ciegos que contienen a las puertas que se abren para recibir visitantes o en ocasiones especiales. El lado norte del atrio lleva una portada de ese tipo que consiste en un muro de cierta altura que, en la apertura de la puerta, se resuelve con roleos y con un par de molduras horizontales que simulan los componentes de un entablamento para luego alojar una puerta de dos hojas, metálica y parcialmente
transparente porque está compuesta como reja.
La fachada principal del santuario está formada, como es habitual en este género de inmuebles, por la portada propiamente dicha, por las dos torres de los campanarios y, en menor medida, por la cúpula que se alza sobre la nave de feligresía, obra de Gómez de Ibarra, el autor de la cúpula del templo del Hospicio Cabañas, de Guadalajara, otra de las obras clave del hacer
arquitectónico en Jalisco. La portada del templo es de relativa sencillez toda vez que lleva dos cuerpos y un remate prácticamente despojados de ornamentaciones y sólo agrupan elementos que acompañen a los motivos centrales de cada sector: la puerta de acceso en el primero; la ventana de coro, en el segundo, y un reloj de principios del siglo XX, en el remate. Al arco de
medio punto que señala el acceso en el primer cuerpo lo flanquean dos pares de columnas medias muestras de buena calidad, y de cantera, material que también se hace ostensible en las partes bajas de las fachadas laterales. El segundo cuerpo va aplanado y pintado de colores muy claros mientras la ventana del coro lleva unas pilastras adosadas apenas insinuadas. En el
cuerpo que corresponde al remate, se encuentran los elementos más decididamente ornamentales en torno del reloj.
Las partes bajas de los cubos de las torres llevan unos óculos de la mayor importancia para la comprensión de la historia del edificio pues se trata de ventanas de trazo multilobulado con marcos resueltos con ormnamentaciones vegetales y geométricas a la manera barroca; arriba de esos vanos, que iluminan las escaleras de las torres, se dispusieron nichos en los que se colocaron esculturas de apóstoles sobre peanas. Los nichos también llevan columnas medias muestras del tipo salomónico -o helicoidal- y terminan enconchas que se extienden hacia el muro creando verdaderos volúmenes, condición básica para que las esculturas realmente desempeñen un papel en la concepción de claroscuro del edificio.
Las torres de los campanarios son iguales entre sí: se apoyan sobre sendos cubos integrados a los paramentos de la fachada y luego, por arriba del pretil del volumen, se elevan gracias a sus dos cuerpos y a remates en los que se ejecutaron trabajos decorativos de muy buena factura. Los dos cuerpos de las torres son de ocho lados y sus caras alternan vanos para las campanas,
en unos, y vanos ornamentales y para la amplificación del sonido, en los otros. Las esquinas que señalan justamente los cambios de paño en las torres fueron logradas con columnas medias muestras y sus entablamentos, elementos que lo mismo cubren cada lado y flanquean a los vanos, que aportan áreas de claroscuro a la composición gracias a sus materiales y a sus
dimensiones.
El interior de la nave está dividido en dos ámbitos principales: el que se encuentra como nave principal, y el que fue dispuesto en una capilla lateral. El espacio central de culto se alza sobre un esquema de planta en forma de cruz latina, composición que se logró con tabique y adobe, que son los principales materiales utilizados en la nave. Las cubiertas de ese espacio son bóvedas de arista que afectan las formas de las de crucería gracias a las piezas de cantera que resuelven la apariencia de sus principales componentes.
La nave principal lleva una cúpula sobre el crucero. Esa obra, que se debe al diseño de Gómez Ibarra, se eleva desde su trazo en forma de planta circular, contiene un tambor profusamente iluminado por su sucesión de ventanas y remata en un casquete que es visitable gracias a un paso de gato dispuesto en las alturas.
Una segunda nave, la de la capilla lateral oriente, también lleva una cúpula de interés pues es una propuesta muy cuidadosa en la que se recrean buena parte de las cualidades que han distinguido a Jalisco desde hace muchos años. Por su lado exterior ese elemento, que es de una altura infinitamente menor que la principal, lleva una inscripción que reza: "Margarito Almaraz
año de 1880". Esa nave es de planta rectangular y, como la principal, lleva varios arreglos de linaje neoclásico y, desde luego, una luz francamente notable proporcionada por las orientaciones de las ventanas abiertas en el tambor de su cúpula.
La integración definitiva de este notable edificio del centro de Tlaquepaque tuvo lugar, al decir de varias fuentes, a lo largo de por lo menos dos siglos; se sabe, a cambio que algunos de sus elementos de mayor interés fueron erigidos en momentos perfectamente identificables de su historia, como la segunda cúpula del templo, que es de 1880 y que se debe a un diseño de Manuel
Gómez Ibarra, uno de los constructores más interesantes de la historia de Jalisco.
Esta es, además, una de las obras con mayor carga ecléctica de Jalisco pues es un producto de la constante actividad constructiva, desde las épocas de linaje barroco hasta las que se apoyaron en rasgos y en soluciones de otras tendencias, como el neoclásico que tanto se utilizó en Jalisco aunque, desde luego, habría que destacar que también hay aquí versiones vernáculas y populares de más de un elemento arquitectónico.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Tlaquepaque, Tlaquepaque
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Guillermo Prieto Prisciliano y Morelos
Número y/o identificador de la vialidad o calle
19
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
San Pedro Tlaquepaque
Código Postal
45500
Otra localización
N/A
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008














