Imagen principal
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Antecedentes históricos
La parroquia de Hostotipaquillo ocupa uno de los lugares centrales en el contexto urbano de la población. Su presencia en el lado oriente de la plaza, en efecto, es un motivo de organización
que ha prevalecido a lo largo de muchos años, en el sentido actual podría decirse que por más de un siglo.
Como se observa en una gran cantidad de localidades en el área tequilera de Jalisco, el conjunto que forman la plaza principal y el edificio religioso es producto de sucesivas intervenciones tanto para conservar útiles los espacios como para que la comunidad demuestre su apego a los sitios que la representan y a los que más visitan. Por ello, la fachada de la parroquia es, en parte, la fachada de la plaza.
Específicamente, la fachada principal de la parroquia está formada, como es una tradición regional de cierto peso, por la portada del templo y por la torre del campanario, elementos ambos que también hacen los perfiles urbanos más distinguidos de la localidad.
La portada del templo es una obra de gran sencillez que destaca sobre el muro que contribuye a formar la estructura del edificio, paramento que fue resuelto con piedra aparente a la que parece que se despojó de sus aplanados en alguna de las intervenciones que tuvieron lugar en los primeros lustros del siglo XX. El acceso está resuelto con un arco de medio punto que va inscrito en un arreglo a manera de alfiz pero con un acento decididamente neoclásico: dos pares de columnas medias muestras flanquean al arco de acceso y apoyan un pequeño entablamento sobre el que se alza un frontón triangular del tipo más clásico. Arriba de las molduras inclinadas que forman la parte alta del frontón se encuentran dos pares de remates que asumen las formas de jarrones, componentes que también proceden de las interpretaciones populares del neoclásico. Arriba del vértice superior del frontón se abre la ventana de coro, vano sencillo de forma rectangular que fue compuesta a la manera de un vitral.
La torre del campanario es una creación de maneras más bien burdas en las que son visibles, sin embargo, dos cuerpos principales y un remate. La apariencia de ese elemento se debe, sin duda, a que los aplanados fueron retirados y cuando se encargó a la piedra no labrada representar paños lisos y continuos. El primer cuerpo es de planta cuadrada y lleva dos vanos en cada cara; el segundo es de ocho lados y termina, como el anterior, en una moldura de tabique que vuela un tanto para recibir al siguiente. El remate, a su vez, también es de planta octagonal y recibe un capulín de pequeñas dimensiones. El remate de la portada, que bien pudo sujetarse al pretil superior en forma de moldura y de rasgos de pecho de paloma, fue completado, a principios del siglo XX, con un volumen terminado en frontón triangular que aloja un reloj. Y el volumen en el extremo sur es una pieza ciega que continúa visualmente el cubo que no soportó a una segunda torre. Los materiales de esta fachada, y de los elementos verticales en general son los mismos que se utilizaron en la erección de las fachadas laterales.
En el interior de la nave de feligresía predominan las soluciones y los objetos que representan también a la escuela estilística que se ha mencionado y que se extendió por todo el territorio de Jalisco desde muy temprano en el siglo XIX para adquirir carta de naturalización en ese contexto geográfico y social.
El elemento de mayor jerarquía en el interior es, desde luego, el conjunto que integran el presbiterio y el retablo que ocupa el muro testero del edificio: el primero cumple con satisfacer las necesidades de la comunidad creyente con el apoyo de varios muebles y objetos mientras el segundo parece proceder de autores que se esmeraron tratando de superar las apariencias de la entonces relegada escuela barroca. Alrededor de la figura central, que es la Virgen del Favor (escultura de envolvente triangular de pequeñas dimensiones, como el gusto jalisciense ha demostrado que deben ser las representaciones de la Madre de Dios, se organizaron los otros elementos: a los lados, y flanqueando la composición, dos pares de pilastras adosadas y arriba, inmediatamente arriba, un entablamento que parece ostentar más elementos que los que llevan otros componentes similares aún de la misma escuela.
En la parte superior del tímpano del muro testero se abre una ventana poco habitual en este género arquitectónico. Es un vano muy bien cuidado en cuyo interior se encuentra un crucifijo cuya carga simbólica se hace evidente con la aplicación de la iluminación artificial con que ha sido dotado desde una de las intervenciones del pasado siglo XX.
La nave está dividida en cinco tramos, componentes de la estructura que comienzan en el coro, al pie de la nave y terminan en el presbiterio prácticamente sin interrupciones toda vez que la obra no incluye una cúpula o cualquier otro objeto de arquitectura destinado a captar la luz que facilite el uso del espacio a toda hora del día. Las bóvedas que se alzan a la altura de los tramos son de arista y a las que se ha terminado con elementos y recursos decorativos -como pintura- que subrayan la ubicación y la importancia de los rasgos principales de ese tipo de techumbres.
Otras ventanas, estas sobre los tímpanos de los muros laterales, son las encargadas de introducir la luz natural al recinto: ello produce un efecto del mayor interés pues sus aportaciones de luminosidad facilitan la lectura de la cubierta si bien la claridad de la luz en la nave es un asunto que se encargó a las ventanas laterales.
Esta obra, que desde luego es la mayor y más importante de la cabecera municipal, es una construcción perfectamente representativa del siglo XIX si bien la información que la misma edificación proporciona señala momentos diferentes. En la base de la torre hay una inscripción que reza: "Atrio dispuesto por el Pbro. Antonio U. García en marzo 29 de 1914"; en el imafronte hay otra que dice: "Ayuntamiento y vecindario 1908", y en el ábside, por el lado exterior: "Santo deus”.
Algunas fuentes señalan que los de la obra deben situarse antes, es decir, en la etapa final del virreinato, antes del inicio del siglo XIX. Es posible que así haya sido, pero la verdad es que la obra prácticamente no conserva elementos que evoquen las influencias que debió ejercer la escuela barroca. La mayor parte de los componentes arquitectónicos del edificio revelan un cierto eclecticismo que más bien se inclinaría por la corriente del neoclásico.
La advocación de Nuestra Señora del Favor no ha sido la misma desde el origen de la obra: antes fue, y de hecho así la consideran todavía algunos creyentes, la Virgen de La Candelaria.
Orden religiosa (original)
Diocesano
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Estado Municipio Localidad (Original)
Jalisco, Hostotipaquillo, Hostotipaquillo
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Sin Información
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
N/A
Otra localización
N/A
Planta arquitectónica (original)
Cruz Latina
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Uso inicial del inmueble
culto público
Tipo de uso del inmueble
Uso actual del inmueble
Responsable del levantamiento del inmueble
Fecha del levantamiento del inmueble
1 diciembre, 2008





