Imagen principal
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Clave del inmueble
MX-SC-DGSMPC-BI-16-000529
Nombre del Inmueble
San Francisco
Nombre del Inmueble (en cédula)
San Francisco
Periodo legal del inmueble
Época
Siglo XVII
Siglo de inicio de edificación
URL de Cédula del inmueble
Estudio Monográfico
Estudio Monográfico
Antecedentes históricos
Todas las crónicas nos hablan de esta importante fundación, primer convento de Michoacán. Antonio de Ciudad Real nos dice: “...Entre los indios de Michoacán no se llama aquella provincia y lengua sino provincia y lengua de Zintzuntza, de un pueblo grande... llamado Zintzuntza, a quien los naturales llaman corte y cabeza de toda la provincia; y quiere decir... lugar de unos pajarillos pequeños de cuya pluma hacen las ricas imágenes...”, refiriéndose a la especie comúnmente llamada chuparrosa o colibrí, en tarasco tzintzunes.
Warren nos dice que los primeros franciscanos que pisaron Tzintzuntzan en 1525, bajo las órdenes de fray Martín de la Coruña, construyeron un pobre convento con su capilla y lo dedicaron a la Señora Santa Ana, ubicándolo al pie del cerro, al sur del asentamiento indígena.
Según el mismo investigador, se encontraba en lo alto, por lo que los españoles elevaron varias protestas por lo incómodo del sitio. En el plano de Beaumont está representado por un atrio circular y escaleras al frente; posiblemente lo ubicaron en lo alto de una yácata, con tres arcos de capilla abierta al frente y nave techada a dos aguas.
La ubicación actual, en terreno plano, se realizó más tarde, ya que cuando el nuevo obispo de Michoacán dio su primera misa, estaban en proceso de obra en este sitio, que describe don Vasco como “...pauperrima y muy pequeña... en suelo allanado de piedra postiza seca y movediza...”. Nacería la primera sede catedralicia michoacana.
Poco antes de la llegada del padre Ponce, ya fray Pedro de Pila se había dado a la tarea de reconstruirlo. El visitador lo encontró, a decir de Ciudad Real, como: “...El convento es bueno y está acabado, hecho de cal y canto, con su claustro, dormitorio e iglesia, la cual tiene un retablo muy vistoso; hay dentro en casa un aljibe de agua llovediza y una buena huerta... moraban en aquel convento los religiosos...”. Fray Alonso de la Rea nos describe en el siglo XVII la construcción: “...tan suntuosa y grave, con convento tan extendido, que es lo mejor del reino...”, y nos dice que Pedro de Pila lo elaboró “...abriendo desde el primer cimiento hasta poner el último capitel, sin deber nada al dórico y al corintio; impuso de nuevo la doctrina, demandando que todos los días acudiesen a ella...”. Agrega que “...es un convento muy suntuoso...”.
Sin explicar las condiciones del inmueble, “El Obispado de Michoacán en el siglo XVII” nos dice, al hablar de las doctrinas y guardianías de los franciscanos: “...La ciudad de Tzintzontza es de indios y en ella estuvo la primera catedral de este obispado; adminístranle religiosos de San Francisco...”, y agrega: “...hay hospital y tiene de sesenta a ochenta reses, vacas y bueyes. Y siembran sementeras de maíz para el gasto del hospital...”. A fines del siglo XVIII, “La Inspección Ocular” nos informa: “...La iglesia consta de una nave, torre adjunta, piezas separadas de sacristía y bautisterio, coro alto, órgano sin uso, entablados superior e inferior, techo de teja, nueve altares formales y otros tantos retablos. Todo en buen estado y de decente aspecto, con casas curales anexas, descuidadas, poco habitables... Frente de la iglesia parroquial hay un espacioso cementerio y en él muchos olivos que no producen por falta de beneficio...”. Para entonces, administraba la iglesia un cura secular, el bachiller don Jerónimo Sandi, que se hacía ayudar por los vicarios.
Don Manuel Rivera Cambas nos dice: “...Desde que se verificó la traslación de la catedral, fue decayendo el esplendor de la antigua capital... sus templos quedaron silenciosos y desiertos y sobre las ruinas de sus monumentos se contristan. Aun el convento de franciscanos, el más venerable por ser cabeza de la provincia y en el que celebraron los primeros capítulos, no pudo resistir el empuje del tiempo y fue suprimido el año de 1780, quedando tan solo de aquel majestuoso edificio el claustro principal... En 1854... don Clemente de Jesús Munguía [proyectó] reparar tanta ruina y fundar un colegio para educar a los indios y sostener las misiones... pero la revolución cortó... la idea... La iglesia parroquial es el templo que tuvo anexo el convento; la forma un amplio y sólido cañón de poco gusto y conserva algunas pinturas de gran mérito artístico...”.
En 1944 se incendió la iglesia, salvándose algunos de los bienes muebles de interés artístico que se guardan en el convento, convertido en museo de sitio bajo la custodia del Instituto Nacional de Antropología e Historia.
El atrio es un amplio espacio bardeado con muro de mampostería de piedra laja, con pequeños nichos de piedra que marcan el paso de las estaciones del vía crucis; entre fresnos y cedros aún se conservan los grandes olivos sembrados por los franciscanos. Un camino empedrado conduce a la plazuela escalonada que hace frente a la iglesia, junto a la cual está el claustro y, del lado opuesto, las ruinas de la fachada de la Capilla de la Tercera Orden. En el paramento norte se encuentra el Templo de Nuestra Señora de la Soledad, componiéndose de esta manera el espacio abierto de mayor majestuosidad en toda la región; al centro está la cruz atrial, fechada en 1764, decorada con los símbolos pasionarios.
El acceso atrial está frente a una plaza, al pie de la carretera que cruza el poblado y que separa al conjunto religioso cristiano del prehispánico.
La fachada es un amplio paramento cuadrado, dividido en tres calles mediante dos franjas laterales de aplanado a la cal; al centro está la portada de cantera labrada sobre sillarejo regular en pañería. El acceso al centro forma el primer cuerpo a través de una cornisa que semeja un alfiz, sostenido por dos esbeltas columnas candelero de altas basas tableradas que enmarcan el arco de medio punto de arquitectura sobrepuesta, con tallas que alternan flores y conchas; el extradós y el intradós se delimitan por doble media caña acanalada que alberga en su interior flores de acantos encontradas. Descansa sobre anchas pilastras entableradas de capitel corintio y base moldurada.
Doble cornisa con friso plano soporta la ventana ajimezada del coro, de doble arco de medio punto sobre pilastras de fuste ornamentado con amplias veneras y columnilla abalaustrada al centro. La arquivolta de los arcos se decora igual que los fustes, con grandes veneras; el cuerpo remata con una cornisa que dobla hacia los lados, formando un esbelto alfiz con un frontón triangular superior, cuya base se prolonga a dos capiteles corintios que parecen sostenerlo; queda inserto en una extensa venera que remata el segundo cuerpo, que muestra en su parte media, a eje de la portada, una peana circular vacía.
La torre de que habla el cronista ya no existe, quedando solo parte del cubo del primer cuerpo, comunicado hacia el interior de la iglesia, albergando el bautisterio.
La nave es de planta rectangular, dividida en cinco cuerpos mediante pilastras que soportan arcos fajones y cinco bóvedas de luneto, con una cúpula en el tramo anterior al presbiterio, de proporciones más angostas que la nave y de la que se aísla mediante un arco triunfal decorado con el cordón franciscano en el extradós, sobre medias muestras toscanas. La cúpula desplanta de pechinas que cargan un tambor cuadrado con tres vanos en cada una de sus caras, que por el exterior simula un octágono con almenas sobre falsas pilastras.
Los muros son de cal y canto, enyesados por el interior y aparentes por el exterior. En el muro norte se agregó un arco botarel con una venera y la estatua de San Miguel encima; de ese mismo lado construyeron como anexo la Capilla de Jesús Nazareno, no muy antigua, corresponde al cuarto tramo de la nave y se cubre con una cúpula que, igual que la de la iglesia, es reciente.
El piso es de mosaico y sube hacia el presbiterio a través de escalones de mármol blanco, igual que el comulgatorio; el altar principal es de corte neoclásico, en forma de panteón semicircular, con un ciprés al centro en dos niveles: en el primer cuerpo está un Cristo y en el segundo, san Francisco de Asís. Las calles laterales contienen al Sagrado Corazón y a la Inmaculada Concepción.
Al costado sur de la nave se encuentra el claustro, presidido por la espléndida capilla abierta de una sola arcada, con su ara al centro y cubierta de gajos remarcados por nervaduras que aún conservan huellas de estuco. Las jambas son estriadas en canales y contracanales de paño interior ligeramente abocinado; el capitel, de corte toscano, se decora en el friso con flores isabelinas.
Las magníficas dovelas que componen el arco alternan angelitos con veneras; junto a la capilla se encuentra un medio punto que enmarca el acceso al claustro, que se desarrolla alrededor de un patio claustral de cuatro arcos en cada paramento, formando el deambulatorio. A su alrededor se ubican las crujías de adobe con techumbre de vigas y terrado, que fungen como museo. En uno de los cruceros se conserva un alfarje de tracería mudéjar, con talla de carpintería de lo blanco, único en la entidad y que amenaza colapsar. En los muros vemos cenefa de grutesco policromado al pie del arrastre, labrado de madera y paramentos con enlucido a la cal.
El templo se encuentra en buenas condiciones, no así el claustro, que muestra severos daños en la techumbre y amenaza colapsar por el reblandecimiento de los muros de adobe.
Orden religiosa (original)
Franciscana
Grupo religioso fundador
Estado, Municipio, Localidad
Michoacán de Ocampo > Tzintzuntzan > Tzintzuntzan (161000001)
Estado Municipio Localidad (Original)
Michoacán, Tzintzuntzan, Tzintzuntzan
Tipo de vialidad o calle
calle
Nombre de la vialidad o calle
Eje Lázaro Cárdenas
Número y/o identificador de la vialidad o calle
sin número
Tipo de asentamiento humano
colonia
Nombre del tipo de asentamiento humano o colonia
N/A
Código Postal
58440
Otra localización
Tzintzuntzan
Planta arquitectónica (original)
Una Nave
Planta arquitectónica
Categoría arquitectónica
Tipo de propiedad
pública
Fecha del levantamiento del inmueble
1 marzo, 1996




































